28 de enero de 2013

Django Unchained

Siempre he tenido a Quentin Tarantino como en un pedestal. La primera vez que vi una de sus películas tenía unos ocho o nueve años, y cuando le conté a unos compañeros de curso en el colegio lo que había visto mientras pasábamos las páginas de una revista de cine que estábamos recortando, vi unos cuantos pares de ojos posados en mí con extrañeza, seguido de un silencio incómodo.

Cuando vi Inglourious Basterds hace unos años, subió al primer puesto de películas favoritas de todos los tiempos más rápido que un globo de helio, y aunque he visto muchas películas que me han encantado en los años siguientes, no la han sacado de lugar. Es, por lo tanto, comprensible que estuviese esperando con ansias la nueva película de este reconocido director.

Lo planeamos todo con mi padre sin decirle una palabra a mi hermana. Tuvimos nuestra salida padre e hijas habitual, comimos en un restaurant de comida rápida y conversamos mientras mi hermana aprovechaba un regalo que mi padre le ofreció, quizás como una forma de decir por adelantado que no íbamos a tomar en cuenta su opinión. Así pues, cuando se acercó la hora de la función que habíamos planeado ver, compramos entradas para Django Unchained.

¿Cómo lo pasó mi hermana? Podría decirse que la mayoría de la función fue pirata, porque no creo que tuviera los dos ojos al descubierto. Sí, noté que disfrutó en algunas partes, pero se nota que no se acostumbró de pequeña a que papá le mostrara cosas de hombre, y ella sólo se quedó con los dibujos animados.

Sinopsis
Situada en el sur, dos años antes de la Guerra Civil, la historia se centra en Django, un esclavo cuya brutal historia con sus antiguos propietarios lo lleva cara a cara con el caza-recompensas nacido en Alemania, Dr. King Schultz. Schultz sigue el rastro de los hermanos asesinos Brittle, y sólo Django puede llevarlo a su recompensa. El poco ortodoxo Schultz, adquiere a Django con la promesa de liberarlo de la captura de los Brittles – muerto o vivo. El éxito hace que Schultz libere a Django, aunque ambos deciden no ir por caminos separados. En vez de eso, Schultz busca a los criminales más buscados del sur, con Django a su lado. Perfeccionando sus habilidades vitales de caza, Django permanece concentrado en un objetivo: encontrar y rescatar a Broomhilda, la esposa que perdió durante la trata de esclavos tiempo atrás.

Opinión Personal
Quien haya visto alguna película de Tarantino sabrá de sobra que una de sus primeras características como cineasta es su uso sin tapujos de la violencia y la sangre. Iba preparada, por supuesto, pero no para lo que me iba a encontrar. Porque si este señor hizo películas sanguinarias antes, Django las supera a todas sin siquiera cansarse.

La historia de un esclavo negro que busca su venganza me pareció increíblemente atractiva; el tema de la venganza siempre me ha interesado mucho, por diversos motivos. No sin una buena dosis de humor, entre negro y absurdo debo decir, la historia comienza con la violenta liberación de Django y el inicio de sus relaciones con Dr. King Schultz, un caza-recompensas bastante peculiar, interpretado por el genial Christoph Waltz, que es uno de mis actores favoritos en todo el universo y objeto de mi más fiel adoración.

El camino que ambos recorren los lleva desde el asombro de la gente, que jamás han visto un negro a caballo, pasando por la increíble rapidez con las balas de Schultz y su insólita manera de salir de las situaciones más peligrosas valiéndose de su nacionalidad y de las palabras. Django, que ha sido maltratado de las maneras más crueles imaginables, y no sólo de forma directa, encuentra el gusto en este asunto de matar blancos, y además ser pagado por ello, por lo que se une a Schultz en su trabajo y se convierte en un ágil pistolero y caza-recompensas negro.

La película en general, como ya es costumbre de Tarantino, es multipolar. Con esto quiero decir que en un segundo uno está riendo con alguna escena hilarante, y al siguiente está al borde del asiento en medio de un tiroteo sumamente gráfico y cargado de acción. El último cuarto está sin duda cargado de mucha más acción, y de una brutalidad a otra llegamos a un final que me resultó simplemente genial. En varias escenas el corazón me saltó de la impresión, y en otra lo tenía retorciéndose en su lugar, y agradezco que las salas deban siempre estar oscuras, porque así nadie reparó en mi expresión de ataque cardíaco.

En resumen, no pude haber salido más contenta, más llena de adrenalina y satisfecha de haber pasado dos horas y tanto en algo que disfruté como nunca. Me encariñé de manera especial con Dr. King Schultz, porque es un personaje curioso, como los que siempre suelen gustarme, y porque creo que el hecho de que Christoph Waltz lo interprete de por sí gana todos los puntos habidos y por haber. El resto de los actores me parecieron igualmente brillantes, pero en este aspecto voy a permitirme ser completamente subjetiva.

Destaco también la banda sonora, porque la música es sencillamente estupenda, contando con canciones de diferentes estilos musicales y altas dosis de Ennio Morricone. Sin duda ha pasado a mi ranking personal de películas favoritas, a la par de Inglourious Basterds (si alguien se pregunta cuál es el segundo lugar, me atrevería a decir que es True Grit) y se la recomiendo a cualquiera que, a diferencia de mi hermana y me vengo a enterar recién hoy, no tenga fobia a la sangre. La próxima vez creo que me sacrificaré y dejaré que ella escoja la película.

5 comentarios:

Sebastián dijo...

Buena reseña de la película; aún no la he visto, estoy esperando a que la pirateen por ahí para verla tranquilo en la casa. La que a mí me gusta de Tarantino es Pulp Fiction y también Perros de la calle; creo que ahí está lo mejor de Tarantino. A Bastardos sin gloria no le he prestado mucha atención, aunque la escena de la conversación entre Hans Landa y Monsieur LaPadite es genial. Lo malo es que dejaste mal parada a tu hermana, eso no se hace. Y, bueno, eso... que estés bien.

Au revoir Shoshanna!

Ulises dijo...

No la dejo mal parada en absoluto, ella simplemente es como un polo totalmente opuesto a mí en cuanto a gustos. Aunque ella me dijo algo que debo admitir, y es que ésta película es muchísimo más sangrienta que Bastardos sin Gloria, y esa si la vimos y la disfrutamos ambas. Supongo que ese es su límite, eso es todo.

Sebastián dijo...

Ok

♕ ‏P o l y dijo...

Ay tía Jen... maravillosa! ♥

Ulises dijo...

No sé si yo soy muy despistada o es la hora –o puede que sea un poco de ambos– pero no entendí del todo lo que quisiste decir. De todas maneras, muchas gracias por comentar :)

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