3 de noviembre de 2012

Grandes Esperanzas, de Charles Dickens

Charles Dickens es de esos autores que todo el mundo parece haber leído excepto yo. No sé por qué nunca me llamó mucho buscar algo suyo, y realmente hasta hace un tiempo la única obra que realmente conocía era Canción de Navidad. Podría decirse que el último empujoncito que me animó fue la miniserie The Mystery of Edwin Drood, y no tardé mucho en cumplir con mi propuesta de conocer a un nuevo escritor para mí.

¿Por qué decidí comenzar con Grandes Esperanzas? Bueno, tal vez por la bonita portada de la edición de la Editorial Alba (no siempre soy así de superficial) o tal vez sólo porque el nombre fue el primero que se quedó rondando en la mente. De cualquier modo, en cuanto tuve ocasión, se lo pedí a mi padre y ya que nos vemos una vez a las mil quinientas, me dio en el gusto. No perdí tiempo en comenzar con la lectura, ansiosa de agregar un título más a la lista de libros bien elegidos.

Sinopsis

Pip, un niño huérfano y medroso, tiene un terrorífico encuentro con un preso evadido al que se ve obligado a procurar víveres y una lima. Poco después, es llamado a la tenebrosa mansión de una rica y recluída dama como compañero de juegos de una niña seca, hermosa y altiva; allí, el huérfano aprende, por primera vez, que sus manos son bastas y sus botas demasiado gruesas. Poco después, aún, entra en posesión de una misteriosa fortuna que pone en sus manos un benefactor secreto que desea hacer de él un caballero.

Opinión Personal

El terrorífico tropiezo de Pip con el preso fugado, si bien en un principio parece un asunto terminado una vez le procura ayuda y se separa de él, tiene un fuerte impacto en su vida. A medida que la trama va desenvolviéndose, es posible notar que este hecho afecta no sólo su futuro inmediato, sino también el distante, y de las formas más inimaginables. Este es el primer suceso fundamental de la novela.


El segundo suceso fundamental es su visita a la casa de una envejecida y rica dama, la señorita Havisham, recluida en su propio hogar. Es en este lugar donde conoce a Estella, una muchacha fría y orgullosa de quien se enamora perdidamente.


Durante su infancia, Pip vive en una pequeña villa rural con su hermana y su marido, Joe Gargery, un herrero. Su diario vivir está marcado por el maltrato, siendo su cuñado su único amigo y confidente, y la única figura paterna que conoce. Podría decirse que pese a esto, su vida transcurre lo más felizmente posible y que Pip ve con esperanza el momento en que se convertirá en el aprendiz de Joe en la fragua. Ahora bien, luego de sus constantes visitas a los aposentos de la señorita Havisham y de su creciente interés por Estella, su visión del mundo resulta totalmente trastocada. Sus antiguos anhelos quedan enterrados en el pasado, y desea convertirse en un caballero, con el fin de cautivar a dicha muchacha, quien crecerá para convertirse en una dama.

Y entonces, es un misterioso benefactor quien viene a sacarlo de su situación actual de aprendiz de herrero, heredándole una cuantiosa fortuna, expresando su deseo de verlo convertido en un caballero y cómodamente instalado en Londres.

Los capítulos iniciales se me hicieron un poco lentos, mientras me acostumbraba al estilo narrativo de Dickens, pero en general la novela se lee rápidamente. No obstante, no es en absoluto sencilla, y existen infinidad de temas y situaciones que cabe destacar. Entre algunos de estos temas se encuentran: el paso a la madurez, las diferencias en las posiciones sociales, el sufrimiento, la disconformidad, la indiferencia y la importancia de ser uno mismo. Llamó especialmente mi atención la disconformidad, cómo Pip al dejarse influenciar por la forma de vida de la señorita Havisham y su hija adoptiva Estella, comienza a sentirse agobiado por su aparentemente inevitablemente vida como humilde herrero, deseando con fervor una posición mayor en la escala social. Durante este tiempo, y a falta de madurez y experiencia, Pip me parecía más y más malagradecido y me costaba seguir sintiendo por él el cariño inicial. Sin embargo, a medida que sufre las consecuencias de sus expectativas y comienza a ver el mundo a través de los ojos de un adulto, comienza a ser más humilde, darse cuenta de los errores que ha cometido y añorar en parte su antigua vida. Para este punto, por supuesto, ya se había ganado mi corazón nuevamente.

La cantidad de hilos que se entrecruzan en esta enredada trama me sorprendieron considerablemente, y de la mejor manera. Me encontré con personajes de las más variadas clases, de los que no me costó encariñarme, exceptuando algunos, como por ejemplo, Estella. No creo que exista en la historia de la literatura un personaje al que le haya tomado mala más rápido, ni siquiera a Annie Wilkes cuando leí Misery de Stephen King le hice la cruz con semejante velocidad. Pero hacia el final su actitud es menos reprochable, y al igual que Pip es un personaje bien desarrollado, redondo. Entre mis favoritos podría contar a muchos, pero creo que me quedo con Joe Gargery y con Biddy. Con Joe por su increíble bondad, y con Biddy por su sencillez y sacrificio.

Me llevo una excelente primera impresión del señor Charles Dickens, con una historia inolvidable, personajes muy coloridos y palabras hermosas. Me sacó unos lagrimones de cocodrilo en innumerables ocasiones, embargada por la emoción. Aun así, destaco de que no es una novela precisamente feliz y que en general su tono es bastante triste, lo que para mí es sólo un punto más a favor. En cuanto a los finales, mi libro trae el final original como apéndice, y lo prefiero al revisado que suelen traer otras ediciones. Quizás porque me parece mucho más realista respecto al resto de la novela, con su sensación amarga pues Pip y Estella no terminan juntos ni explícita ni implícitamente, pero a la vez dulce porque es posible descubrir el desarrollo y la madurez en sus actitudes.

De adaptaciones hablaré en otra ocasión; hay muchas antiguas que me gustaría ver, y de las recientes, espero con ansias el estreno de la película dirigida por Mike Newell. Vi el primero de tres capítulos de la adaptación que la BBC realizó el 2011, y sólo puedo decir que tenía preciosas escenografías, juegos de luces, vestuario y demás frivolidades. En lo referente al argumento, puedo decir que bastantes personajes me parecieron infinitamente más odiosos que en la novela (incluso algunos que habían sido agradables o graciosos desde el principio) y no tiene gracia ver algo que a uno le hace gritar en inglés al televisor a las dos de la mañana.


 Sobre el autor
Charles Dickens nació en Portsmouth, Inglaterra, el 7 de febrero de 1812. Escritor inglés, es reconocido como uno de los más grandes novelistas de la Época Victoriana, y creador de algunos de los personajes de ficción más memorables de la historia de la literatura. Entre sus obras más destacadas se encuentran Oliver Twist (1837-1839), Canción de Navidad (1843), David Copperfield (1849-1850), Historia de dos Ciudades (1859) y Grandes Esperanzas (1860-1861). Su última novela, El misterio de Edwin Drood, se vio interrumpida por su repentina muerte el 9 de junio de 1870, con sólo seis de las doce entregas completadas.






4 comentarios:

Vian dijo...

Yo confieso haberlo tenido en menos hasta que leí El guardavías... y claro, después caí en Grandes esperanzas...
saludos.

Jane Austen dijo...

'Grandes esperanzas' es un libro precioso y es verdad que Estella sacada de quicio al más paciente, es que el autor es tan bueno caracterizando a los personajes que sientes por ellos lo mismo que senterías por una persona real. Yo es que siempre lo digo soy admiradora incondicional de Dickens y todos sus libros me apasionan aunque mis favoritos son 'Historia de dos ciudades' y 'David Copperfield', ¡dos maravillas!

Ulises dijo...

La verdad, yo no tengo idea por qué nunca quise leerlo antes. Pero bueno, ahora que lo hice, quedo más que contenta. ¡Gracias por comentar!

Ulises dijo...

En efecto, me sacó de quicio la mayor parte de la novela, pero al final le tomé cariño de todas maneras, aunque no tanto como a otros personajes, por supuesto. Quedé con muchas ganas de leer más libros suyos, y ya que tengo la oportunidad no dudaré en hacerlo :)

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