13 de mayo de 2013

The Twits, de Roald Dahl

Hace diez años atrás, leí mi primer libro de Roald Dahl. Ese libro fue Fantastic Mr. Fox, cuyo espantoso título en español no me molestaré en nombrar y que incluso a una niña de nueve años le parecía increíblemente ridículo. Fue una lectura obligatoria para el colegio y por alguna razón desconocida, pasábamos más tiempo del que se me antojaba normal leyéndolo en clase y me parecía tan insufrible que le agarré manía al autor.

Lo evité exitosamente por años, hasta que supe de la película Charlie y la Fábrica de Chocolate, dirigida por Tim Burton. Creo que fue el momento en que supe que era una adaptación de un libro suyo cuando comencé a sentirme mal, y la verdad es que no sé muy bien por qué. Tiempo después dieron Matilda en la televisión y mi hermana se puso a verla, y obviamente, sentí cierta curiosidad. Todo iba bien hasta que descubrí su origen. ¿Y Jim y el Durazno Gigante, que siempre me había gustado? Supe a quién se le ocurrió y comenzó ese extraño sentimiento de culpa.

Soy increíblemente paranoica, y hoy tenía planeado ver una serie que acabo de empezar como he hecho hace dos días, viendo un capítulo durante la madrugada. El capítulo que me correspondía hoy trataba sobre fantasmas, y aunque soy fanática del terror, por experiencias propias adquiridas viviendo en casas digamos peculiares, prefiero dejarlo para el día. Quería algo sencillo y alegre que me relajara para poder dormir, y buscando algo que leer me encontré con este libro. Sinceramente lo elegí porque es corto, pero creo que gracias a él por fin he hecho las paces con Roald Dahl.

Sinopsis
El señor y la señora Twit son dos odiosos personajes, tan malvados como mugrientos, que se dedican a hacerse la vida insoportable el uno al otro. Tienen prisionera a una simpática familia de monos, a los que tampoco dejan vivir en paz. Pero con la llegada del Pájaro Roly-Poly todo puede cambiar. ¿Recibirán los Twit su merecido?

Opinión Personal
Por lo que he podido comprobar en la blogósfera, los libros de este señor son muy queridos y muchos pasaron su infancia disfrutándolos. Con mis nueve años ya era lo suficientemente categórica como para después de una decepción decidirme a olvidar su existencia por completo, porque el libro me pareció insufrible. No sé qué es lo que pensaría de él, porque pese a que quise olvidar la historia, se quedó en mi memoria y al compararla hoy con esta, he reconocido las similitudes del estilo y la particular forma de narrar del autor, y para mi sorpresa, esta vez sí me he divertido.

Como pueden comprobar por las etiquetas, he leído el libro en inglés y voy a referirme a los personajes por sus nombres originales. Además estoy resuelta a leer toda su obra en inglés, porque aunque a muchos no les moleste, para mí un título ridículo o un nombre poco fiel al original me dificultan una buena parte de la lectura. De todas maneras, revisando un poco encontré que la editorial Alfaguara tradujo este libro con el nombre de Los Cretinos, que aunque puede ser bastante acertado sigo encontrando más agradable la lectura en su idioma original.

Los protagonistas de esta breve historia son el matrimonio Twit, dos sujetos absolutamente repugnantes. El señor Twit es un tipo con una barba demasiado poblada y nulos modales e higiene; su esposa, por otro lado, es una mujer tan horrible físicamente como en sus actitudes, tiene un ojo de vidrio y siempre lleva un bastón. Estos dos disfrutan pasar el tiempo gastándose bromas muy pesadas el uno al otro, haciéndose la vida imposible; pero las cosas no se quedan allí, puesto que no son precisamente amables y educados con el resto de las personas del mundo, y menos aún con los pobres animales que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino. 

Siento que en cierto sentido no leo tan rápido como lo hacía cuando era más pequeña, y que ahora soy mucho más reposada y me tomo mi tiempo para disfrutar los libros; sin embargo, esta novela apenas me duró un rato. Es muy breve y muy entretenida, y nos introduce en la vida de los odiosos Twit y sus actividades comunes, las cuales son bastante crueles tanto con ellos mismos como con el resto del mundo, y que tienen tanto escrúpulo como higiene. Conocemos, además, a los pájaros que frecuentan su jardín, entre ellos el pájaro Roly-Poly, y a un mono llamado Muggle-Wump y a su familia, que viven enjaulados y deben soportar el adiestramiento circense del señor Twit.

Reconozco, a pesar de los años, el estilo del autor y ciertas similitudes con Fantastic Mr. Fox, como los animales maltratados y su inesperada agudeza mental y la insensibilidad de los seres humanos. Sin embargo, y creo que esto se debe más a la edad que a la historia en sí, esta vez he disfrutado mucho del libro y me ha hecho mucha gracia. Las ilustraciones de Quentin Blake, por otro lado, que en mi niñez me parecieron extrañas, hoy me resultan muy divertidas y aportan bastante a la historia.

En resumidas cuentas es una novela muy amena y que se lee rapidísimo, llena de situaciones absurdas pero muy entretenidas. Comienzo a pensar que me molestaba demasiado la forma en que traducen los libros de Roald Dahl a mi corta edad, y que, ahora que lo he leído en inglés y con la mente mucho más abierta, he pasado un momento agradable y he podido, después de todos estos años, reconciliarme con el autor.

Sobre el autor
Hijo de padres noruegos, Roald Dahl se educó en diversas escuelas terminando sus estudios en la Repton de Derbyshire. Trabajó en una fábrica de chocolate (origen de su cuento Charlie y la fábrica de chocolate), y en 1934 comenzó a trabajar en la petrolera Shell, estando destinado en Tanzania. En 1939 se incorporó a la RAF, formándose como piloto e interviniendo en numerosas acciones durante la Segunda Guerra Mundial. Comenzó a escribir en 1942, publicando relatos cortos en revistas y periódicos. Fue afamado guionista de cine y televisión y varias de sus obras han sido llevadas al cine.

Autor de géneros muy diversos y de temáticas muy variadas. Escribió cuentos y poesías para niños, relatos macabros para adultos, novelas de ciencia ficción y novelas de tipo autobiográfico.

1 comentarios:

Sebastián dijo...

Hola!, tiempo sin pasar por acá. Muy buena entrada, me llamó la atención lo de las ilustraciones... están muy buenas. Un abrazo!

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