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14 de mayo de 2013

Top Ten Tuesday #10


Ya he cambiado el tema propuesto por el blog creador en bastantes ocasiones, y esta vez me decidí que trataría de guiarme por él. Por lo cual estuve revisando mis lecturas un buen rato y pensando qué libro podría entrar en esta categoría y al final logré llegar a un buen número. Así pues, el tema de hoy corresponde a:

Top Ten de libros que tratan temas difíciles

  1. La Historia de Lisey, de Stephen King. Fue el primer libro suyo que leí, y la prueba de que este señor no sólo escribe terror. Trata sobre la muerte de un ser querido y el dolor y la nostalgia que produce la pérdida; me emocionó hasta las lágrimas.
  2. True Grit, de Charles Portis. Trata sobre la muerte de un ser querido y los deseos de venganza. Es una novela con bastante acción, pero aún así no carece de emotividad y sencillamente me rompió el corazón. 
  3. Bajo la Misma Estrella, de John Green. Al contrario de muchos, no lo había leído porque me saturó verlo en todos lados, no por miedo a que me afectara demasiado. Trata sobre jóvenes con enfermedades terminales, la muerte de un ser querido y el dolor de la pérdida.
  4. Si decido quedarme, de Gayle Forman. Una novela muy breve y que pese a ser muy amena en su mayoría, es también muy emotiva. Trata el tema del paciente en coma, el desgano por vivir, la muerte de un ser querido y el dolor por la pérdida. Creo que es uno de los libros que me ha llegado más profundo.
  5. No es país para viejos, de Cormac McCarthy. Por otro lado, esta novela es cruda y brutal como la vida misma; versa sobre el mundo del crimen y tráfico de drogas, y es realmente impresionante pensar que la realidad puede ser incluso peor.
  6. Animal Farm, de George Orwell. Una clara crítica sobre las injusticias y abusos por parte de los poderosos en la Unión Soviética de Stalin, que de la misma manera que el anterior sorprende porque el mundo representado no es enteramente de ficción.
  7. Carrie, de Stephen King. Puede parecer demasiado fantástico para algunos, pero lo esencial es el trasfondo realista de la historia: el abuso y crueldad en los colegios y el fanatismo religioso. Si no me equivoco, creo que King comentó alguna vez que se inspiró en una o dos muchachas que conoció para crear a Carrie White.
  8. Causa Justa, de John Grisham. Primer y hasta ahora único libro que he leído del autor, nos habla de la corrupción de las grandes empresas y organizaciones, y el abuso a las personas más humildes. 
  9. El Túnel, de Ernesto Sabato. Este es, lejos, uno de mis libros más queridos. Llegó en un momento en que me identifiqué demasiado con el protagonista, y temas como la alienación, la soledad y la obsesión siguen siendo muy cercanos para mí. Y como dato, prefiero escribir el apellido del autor tal como él lo escribía, en caso de que noten la falta del tilde.
  10. La Metamorfosis, de Franz Kafka. Otro de mis libros más queridos, y que trata temas como la angustia existencial, la soledad y la alienación. Siento que conecté mucho con el protagonista y su historia, y me entristeció muchísimo.
  11. Castigo, de Anne Holt. Una novela increíble que escogí a ciegas, y que me sorprendió gratamente. Temas como los estigmas sociales y la obsesión son tratados desde un punto de vista muy realista y crudo.
23 de abril de 2013

Top Ten Tuesday #7


En general he respetado pocos de los temas del día, y he buscado en los anteriores o agregado alguno de mi cosecha. El que propone hoy el blog creador me parece bastante entretenido, así que aquí va. De todas maneras, como ya saben que no respeto las reglas, que no les sorprenda si salen más de diez.

Top Ten de libros que creí que me gustarían más/menos


Más
  1. Cielo Rojo, de David Lozano Garbala. Es un libro entretenido, sí, pero me esperaba menos cursilería y más intriga. Igual quiero pensar que es su peor libro, y probar otros.
  2. La Ciudad de las Bestias, de Isabel Allende. Lectura de colegio, y fui la única del curso que aborreció este libro completamente. Pienso probar más de la autora, quizás simplemente no era un buen momento.
  3. Fantastic Mr. Fox, de Roald Dahl. Otro lectura de colegio. Lo leíamos tantas veces, y me parecía tan absurdo, que de verdad sufría. Aún así, es uno de los que espero que ahora que soy mayor me gusten mucho más. Como dato, el título en español, El Superzorro, me parecía y me sigue pareciendo completamente ridículo.
  4. The Duff, de Kody Keplinger. Técnicamente me faltan aún unas páginas para terminarlo, pero aunque fuera puro oro al final, la verdad es que no compensaría todo lo que me ha sacado de quicio. Me parece un bodrio de espantosas proporciones, y cada vez que vea el nombre de la autora en algún libro huiré como de la peste, al contrario de los tres anteriores de esta lista, que me parece tienen más que ofrecer.

Menos
  1. Causa Justa, de John Grisham. Regalo de Navidad de mi mejor amiga. Al principio me costó engancharme en la historia, pero llegado un punto no pude para de leer. Definitivamente voy a probar más libros del autor.
  2. Anna and the French Kiss, de Stephanie Perkins. Que se lee como un fanfic y no es muy maduro, lo admito, pero con la temática creí que lo odiaría, y me gustó bastante, al punto que tengo muchas ganas de leer sus libros compañeros.
  3. Austenland, de Shannon Hale. Por esos tiempos no me gustaba Jane Austen, así que no sé cómo se me ocurrió leer un libro sobre una fanática de su obra. Aún así, fue tan entretenido y tan fresco, que me encantó.
  4. True Grit, de Charles Portis. Sinceramente creí que me gustaría, pero no que entraría a mis lecturas favoritas y me enamoraría de la historia. El autor tiene tan poquitos libros, que ya me decidí a leerlos todos.
  5. Sentido y Senbilidad, de Jane Austen. Fue el primer libro suyo que leí, y lo hice para probarme a mí misma que no tenía nada de especial. Y entonces, sin poder evitarlo, me enamoré de la autora.
  6. Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Lectura del colegio, difícil al principio, pero de las más acertadas que han puesto en mucho tiempo. Sencillamente es maravilloso, y estoy deseando releerlo.
  7. La Sangre y la Esperanza, de Nicomedes Guzmán. La temática no es de mis predilectas, pero es una lectura ágil, cargada de un profundo mensaje y de crítica, y me encantó absolutamente.

2 de abril de 2013

Top Ten Tuesday #4


Originalmente, el tema de hoy correspondía a aquellos personajes de los que, de ser un personaje ficticio también, me enamoraría perdidamente. No tardé en descartar la idea por completo, porque hace ya bastante tiempo, de forma inconsciente, abandoné la costumbre de pensar en personajes como modelos románticos, y en cambio comencé a admirarlos y a querer ser como ellos. Es por esto que me he tomado la libertad de cambiar el tema del día, aunque se me hizo igualmente difícil escoger sólo diez.

Top Ten de personajes que más admiro

  1. Rooster Cogburn, de True Grit. Es un antihéroe de moralidad dudosa, pero con un corazón de oro y más agallas que nadie. Admiro profundamente su inmenso valor y determinación.
  2. Sherlock Holmes, de Estudio en Escarlata y varios más. Siempre he soñado con la inteligencia y la perspicacia de Holmes, y se merece mi más profunda admiración.
  3. Lisey y Scott Landon, de La Historia de Lisey. Me fascina el carácter fuerte y decidido de Lisey, y el genio y locura de Scott. Aún con los toques sombríos de la historia, la relación entre ellos es muy especial, y se merece mi admiración.
  4. Mattie Ross, de True Grit. Me gusta el hecho de que decidió tomar la justicia en sus manos, con una determinación total, y que pese a su corta edad está dispuesta a todo con tal de conseguir su propósito.
  5. Joe Gargery, de Grandes Esperanzas. De todos los personajes en la novela, me atrevería a decir que fue el que más me llegó al corazón. Me encantaría ser siempre tan fiel a mis ideales y no cambiar para mal por nada o por nadie, de la misma manera en que Joe siempre es bondadoso, fiel y preocupado de sus seres queridos. 
  6. Joe Chip, de Ubik. No es un personaje con fuerza o inteligencia extraordinarias, pero sí astuto y determinado a llegar a la meta que se ha propuesto, aún cuando el mundo se desmorona a su alrededor. Por supuesto que es un paranóico y perturbado, pero los nervios de acero que tiene para seguir de todas maneras son sencillamente admirables.
  7. Michael Brock y Mordecai Green, de Causa Justa. Admiro a ambos por su altruismo, desapego al dinero, su espíritu inquieto que los lleva a denunciar a viva voz las injusticias y su labor en beneficio de los más necesitados. 
  8. Rorschach, de Watchmen. Puede parecer trampa, porque técnicamente Watchmen es una novela gráfica. Puedo resumir lo que inspira en mí Rorschach en dos de sus frases más célebres: Nothing is insoluble. Nothing is hopeless. Not while there's life Not even in the face of Armageddon. Never compromise.
  9. Carla Jean Moss, de No es país para viejos. Admiro mucho la inteligencia de su marido, Llewelyn, pero Carla Jean fue la única que no sucumbió ante el villano más terrible que he visto en mucho tiempo, y se mantuvo firme en sus creencias.
  10. Nobusuke Tagomi, de El Hombre en el Castillo. No puedo decir mucho sin arruinar la novela, pero sencillamente me encantó su forma de ser y su forma de actuar ante los hechos.


26 de marzo de 2013

Top Ten Tuesday #3


Top Ten de libros que más recomiendo

Cuando uno siente cierta fascinación por un libro, suele estar ese afán de hacer que todo el mundo lo lea, y asi poder conversar con ellos después acerca de la lectura. En genenal no hago muchas recomendaciones, tal vez más que nada porque yo misma rara vez las tomo. De todas maneras, hay libros de los que nunca paro de hablar, y siempre que puedo animo a cualquiera a leerlos.
  1. True Grit, de Charles Portis. Un western, pero muy entretenida y que al final me rompió el corazón. Es una de las llamadas Grandes Novelas Americanas, y aún así es poco conocida; siempre ando hablando de ella.
  2. Ubik, de Philip K. Dick. Siempre que puedo recomiendo algo de este autor, el cual es prácticamente un desconocido. Su mente retorcida me fascina, y ésta es una de sus mejores novelas.
  3. La Abadía de Northanger, de Jane Austen. Lo leí precisamente porque era de los libros menos queridos de la autora, por decirlo de alguna manera. Es una lectura con todo el estilo característico de Austen, además de muy divertida. 
  4. La Invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick. Si hay algún libro ideal para los que no les gusta leer, es éste: la forma en que combina las numerosas ilustraciones y fotografías como recurso en la historia además del texto lo convierte en una lectura ágil y novedosa.
  5. Alicía en el País de las Maravillas y Alicia a través del Espejo, de Lewis Carroll. Ambos imperdibles, y recomendables para personas de todas las edades. Son una lectura muy curiosa, entretenida, y cargada de símbolos, parodia y sátira. 
  6. Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino. Novela muy corta, pero bastante compleja de seguir. Me dejó pensando durante mucho tiempo, y realmente merece mucho la pena. 
  7. Estudio en Escarlata, de Sir Arthur Conan Doyle. En general recomiendo todos los libros e historias en que aparece Sherlock Holmes, pero de todas maneras es mejor empezar por el primer libro, como corresponde.
  8. Narraciones Extraordinarias, de Edgar Allan Poe. Después de leer El Corazón Delator en un libro del colegio, sencillamente me enamoré del autor. Es simplemente perfecto, no tengo nada más que decir.
  9. No es país para viejos, de Cormac McCarthy. Si hay una novela brutal y a la que no le sobra absolutamente nada, al contrario de otras tantas, es ésta. Cruel como la vida misma.
  10. La Historia de Lisey, de Stephen King. Recomendación especial para todos los que creen que King sólo escribe terror. Fue la primera novela suya que leí y la que me hizo admirarlo profundamente.
  11. La Metamorfosis, de Franz Kafka. Este es un bonus, pero es que no podía dejarla afuera. Es un clásico, y me llegó tanto cuando la leí por primera vez, que se instaló inmediatamente entre mis favoritos.

13 de marzo de 2013

IMM #2

Las puertas del estrecho ropero donde antes tenía ropa, y que ahora traspasé el ropero más grande para llenar de libros, son lisas. Así que he estado pegándole Post-it prácticamente desde que tuve mi habitación propia, y muchos de esos papelitos de colores, dejando de lado las frases extrañas que me gusta escribir, tienen listas de libros que leer, de películas que quisiera ver, y de los libros que pondré en mis IMM.

Sinceramente, más que planificación me parece manía, porque tengo unos cuantos libros más ahora que podría haber incluido en esta entrega, pero que los dejaré para más tarde, simplemente porque mi Post-it tenía escritos estos, y ningún otro. Son compras y regalos desde el último IMM hasta enero de este año, más o menos.



A diferencia del último IMM, esta vez voy a darme el tiempo de explicar un poco mejor sobre cada libro, porque varios tienen gran valor sentimental para mí. 

La Caída de los gigantes, de Ken Follett. Después de mi paso por la Feria del Libro del año pasado, y de recibir el primer capítulo de su segunda parte, El Invierno del Mundo, me quedé con ganas de probar la pluma del autor. Fue regalo de Navidad de parte de mi padre, que me lo regaló con la hermosa cajita que sale en la primera foto. Admito que me asusta un poco, porque tiene un poquito más de 1000 páginas, y además pesa una tonelada, pero tengo fe en que me gustará mucho.

La Mirada del Nahual, de Bert Hellinger. A mi abuelo siempre le regalan cosas. No tengo idea cómo es que lo hace, pero siempre que voy a visitarlo vuelvo cargada de revistas, dulces, chucherías y a veces hasta libros. Como éste que me regaló, y que sinceramente no tengo la menor idea de qué se trata. 

El Regreso de Sherlock Holmes, de Sir Arthur Conan Doyle. Descubrí a este maravilloso detective hace casi siete años, y gracias a un libro que, nuevamente, mi abuelo me regaló. En diciembre del año recién pasado vi este esquivo ejemplar en un quiosco cuando estaba haciendo unos trámites, y no dudé en comprarlo. Con él, ya tengo mi colección completa de Holmes, todos de ediciones y editoriales diferentes. Poco y nada me importa ese detalle, y hasta creo que le tengo más cariño por lo mismo.

Las Ventajas de ser Invisible, de Stephen Chbosky. Como comenté en la entrada anterior, en un principio no tenía intenciones de leerlo. Hasta que un día vi que lo promocionaban en una librería, que era un recién llegado, y con auspicio de mi madre lo compré. Venía con una entrada doble para ver su adaptación de regalo, la cual ya usé justo antes de que la sacaran de cartelera. Hablaré de ella después de que lea el libro. 

True Grit, de Charles Portis. Ya había mostrado la edición en español que tenía, pero es que este libro pasó a ser uno de mis favoritos de todos los tiempos. Decidí comprarla en su idioma original y en esta edición tan preciosa, después de que fue el apoyo que necesitaba para tomar una de las decisiones más importantes de mi corta vida. Le debo mucho al señor Portis, y Rooster Cogburn es, y siempre será, un héroe para mí.

Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach. Regalo de Navidad de parte de mi madre, y que llegó a mis manos después de haberlo leído hace serán seis años, cuando seguía en el colegio. Representa todo el apoyo de mi madre a propósito de la misma decisión, y le tengo un cariño inmenso. Es una edición preciosa, y en algún momento la mostraré.

Las Cajas de Luz, de Shane Jones. Me enamoré de su portada misteriosa, pero pasó más de un año antes de que recordara su existencia y lo comprara. Es muy cortito, y por lo que he podido ver al pasar unas páginas, tiene un formato bastante particular.

El Niño con el Pijama de Rayas, John Boyne. Es como trampa colocarlo, porque en realidad mi madre se lo compró para leerlo de camino al trabajo. Sin embargo, como soy algo así como la bibliotecaria de la casa, después de que lo terminó y que le encantó, y que se lo prestó a mi hermana y ella lo dejó guardado, yo lo recuperé y lo llevé a mi estantería. Tengo muchas ganas de ver que tal, porque es de esas novelas que todo el mundo parece haber leído menos yo.

Skulduggery Pleasant, de Derek Landy. Primer libro de una serie, y al que conocí por pura casualidad y que más aún me sorprendió el ver que ya existía en español. La historia de cómo lo conocí es muy breve: hace un tiempo era fanática de la serie Sherlock, de la BBC, pero los fanáticos odiosos, los odiosos creadores y la segunda temporada me hicieron alejarme. Ahora soy fanática total de Elementary, de la CBS, que vendría a ser la única serie que sigo fielmente y que veo en inglés sin subtítulos. Entonces, buscando alguna ilustración de Elementary, me encuentro con un dibujo de Skulduggery, que simplemente usaba la palabra elementary en el título. Además, el autor es irlandés. Qué puedo decir, amor a primera vista. 

Santiago en 100 palabras: los 100 mejores cuentos VI, Varios. Participé en el concurso el año pasado, y fui rechazada totalmente. Imagino que fue porque tienen mi correo, que me llegó un mail avisándome que iban a regalar estos libritos en el metro un día que tenía que salir justamente, y después de dudarlo un segundo, fui a recibir uno. Este año envié un sólo microcuento, y no tengo esperanzas de nada, pero qué puedo hacer. Algún día lo lograré. 


2 de diciembre de 2012

Valor de Ley, de Charles Portis

He escuchado ya bastantes historias de herencias de libros, de compañeros de curso, conocidos, y camaradas en la web. Un punto que suele repetirse, es que muchas mujeres comentan cómo sus madres les mostraron Mujercitas, de Louisa May Alcott, durante su infancia y que ello influenció sus gustos literarios posteriores. Bueno, yo jamás recibí Mujercitas, ni libro alguno que se le pareciera, pero en vez de eso veía a mi mamá leer a Dostoyevski y ver películas de Tarantino.

La razón por la que cuento eso es porque, creo, que mi madre no leyese novelas así me influyó mucho. Mi padre es cuento aparte, porque era natural que él me mostrara ciencia ficción, westerns y motocicletas. Así pues, yo soñaba con ser detective, como Sherlock Holmes; con vivir una aventura terrorífica, como en una historia de Edgar Allan Poe; con cazar replicantes como Rick Deckard, y con vivir en el Lejano Oeste. 

No, yo nunca soñé con nada que no tuviese escrito testosterona con mayúsculas, a menos que fuera algo simbólico, reflexivo, o infantil. Ahora que soy mayor y congenio en mayor medida con gente de mi propio género, puedo sentarme en un sillón y leer a Jane Austen con las mismas ganas y la misma alegría. Pero en mi infancia, cuando mi mente abandonaba el mundo real y volaba a tiempos distantes, no imaginaba mi vida ideal como la damisela, sino como el forajido asalta bancos o el implacable comisario que lo persigue.

Sin saber por dónde buscar, tardé mucho en encontrar un western que leer. Pero lo ayuda cayó del cielo en la forma de True Grit, una película de los hermanos Coen que adaptaba una novela clásica del Oeste. Demás está decir que, sexagenario y todo, me enamoré de Jeff Bridges en tres segundos. Cualquiera que haga el papel de un tipo rudo entra en mi lista de favoritos. 

Fue una suerte que fueran los Coen los encargados de esta nueva adaptación – existe una de 1969 protagonizada por el legendario John Wayne – puesto que son conocidos, y como la película llegó aquí, el libro también lo hizo. Así pues, tenía algo que leer y hace unos meses, escuchando música de Ennio Morricone en el computador, me levanté y dije: quiero ese libro. Unos días después ya lo tenía en mis manos, y tras terminar algunos pendientes, entré de lleno a esa época que tanto me ha cautivado durante toda mi vida.

Sinopsis
Dicen que no se puede saber qué anida en el corazón de un hombre. En un viaje para comprar caballos, Frank Ross es asesinado por uno de sus trabajadores por una montura, ciento cincuenta dólares y dos piezas de oro. Con catorce años, Mattie, la hija de Ross, está dispuesta a vengar una muerte que ha quedado impune y a reclamar el cuerpo de su padre. Recurrirá al comisario más implacable y cruel de Arkansas, el Tuerto Rooster Cogburn. Se adentrará en el territorio indio si es necesario. Luchará contra cualquier forajido. Porque Mattie quiere demostrar que el suyo es un corazón noble. Y que su valor es de ley.

Opinión Personal
Mis expectativas eran tan altas como un rascacielos, y aunque lo compré más segura que nunca, comencé a leerlo asustada de que no fuese lo que esperaba. Sin embargo, mis dudas no tenían razón de ser, puesto que Valor de Ley era precisamente lo que estaba buscando.

Mattie Ross es una muchacha de catorce años que lleva una vida tranquila en Dardanelle, Arkansas, hasta que un hombre al que su padre acogió, Tom Chaney, lo asesina a sangre fría. Es entonces que viaja a Fort Smith a recuperar su cuerpo, para después enviarlo de vuelta a su hogar en tren y buscar un hombre con agallas para perseguir a Chaney al Territorio Indio y hacerlo pagar por sus crímenes. El hombre a quien Mattie recurre es Rooster Cogburn, el comisario más cruel e implacable. 

Otro hombre, un Texas Ranger llamado LeBoeuf, llega a Fort Smith buscando a Chaney por otro asesinato ocurrido meses antes, y decide unir fuerzas con Cogburn. Mattie, por otro lado, y pese a que ambos hombres son increíblemente testarudos, logra unírseles. Porque ella no solo es testaruda también, sino que además tiene coraje.

La venganza es un tema muy importante dentro de la novela. Lo que mueve a Mattie a dejar plantados a su madre, a sus hermanos, y a su abogado que planea ir a buscarla a Fort Smith es el puro deseo de vengarse de un miserable al que nadie se atrevió a enfrentar antes de que huyese.

La crueldad, el camino a la adultez y el valor indestructible son otros de los temas principales. No dejé de admirarme de las agallas de Mattie, que sin importar el terror que pueda sentir logra mantener la cabeza fría, y no sólo pararse sin miedo delante de criminales, sino que también delante de Cogburn y LeBoeuf. La relación entre ellos me pareció perfecta y con una gran cuota de humor, puesto que siento que los tres, incluso Mattie, son unos pelmazos con un corazón de oro.

El ritmo en sí es rápido, aunque por supuesto en comparación con la mitad de pura y frenética acción, la parte inicial que detalla el viaje a Fort Smith y cómo Mattie conoce al comisario y al texano puede parecer más lenta. Yo la disfruté igualmente, y me hizo mucha gracia cómo la muchacha no tenía pelos en la lengua para nada. El final es bastante agridulce y me saltaron las lágrimas a los ojos, pero igualmente quedé contentísima con la lectura.

Mi libro es exactamente igual al de la foto de arriba (hasta ahora ha sido así con cada reseña en que he podido encontrar la portada en internet), así que no pude evitar imaginármelos así. Cuando Rooster contaba sus peripecias de joven, yo me lo imaginaba como un Jeff Bridges joven sosteniendo las riendas con los dientes y lanzándose de frente a siete hombres, un revólver en cada mano, descargando una lluvia de disparos y haciéndoles retroceder. Imagino que a estas alturas habrán notado que Rooster es lejos uno de mis personajes más queridos en la vida, y lo admiro profundamente.

Por último, quiero destacar el gran, gran título que Mr. Portis ha elegido para su obra. True Grit. Me resulta un poco complejo traducirlo exactamente, pero sin duda el que más refleja la sensación del original es Temple de Acero, título que dieron a la película en Latinoamérica. La sensación de valor, resistencia, determinación y fuerza de voluntad.


Sobre el autor
Charles Portis nació el 28 de diciembre de 1933 en Arkansas, Estados Unidos, lugar donde se crió y aún vive. Escritor y periodista, es reconocido por sus novelas Norwood (1966) y el clásico western Valor de Ley (1968), siendo esta última considerada como una de las Grandes Novelas Americanas y que ha sido adaptada al cine en 1969, protagonizada por John Wayne, y en 2010, protagonizada por Jeff Bridges.






12 de noviembre de 2012

IMM #1

In My Mailbox es una idea que lleva ya bastante dando vueltas, y consiste básicamente en mostrar los libros nuevos que se van adquiriendo. El período de tiempo entre uno y otro es relativo, aunque en general es mensual; yo, por el contrario, lo haré cuando pueda, pues mis bolsillos no desbordan oro y no puedo darme el lujo de comprar libros todos los meses.

Este domingo recién pasado asistí con mi padre a la Feria Internacional del Libro de Santiago, un evento donde se celebra la cultura y la literatura. Después de no haber ido desde que era pequeña, se imaginarán la alegría que sentí cuando él me propuso asistir a la Feria el día de clausura. La experiencia fue hermosa y muy entretenida, tuve tiempo para hablar de muchas cosas, y en resumen pasé un día excelente. Fue allí donde adquirí los últimos libros que entraron a mi biblioteca personal, algunos comprados con mi dinero y otros regalo de mi padre.



Rayuela, de Julio Cortázar. 
Valor de Ley, de Charles Portis.
El león y el unicornio y otros ensayos, de George Orwell.
Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche. 
No es país para viejos, de Cormac McCarthy.
Cielo Rojo, de David Lozano Garbala.
La Invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick.
Ready Player One, de Ernest Cline.
Silabario Hispanoamericano, de Adrián Dufflocq Galdames.

Los libros que compré en la Feria fueron los de Cortázar, McCarthy, Selznick, Orwell y Dufflocq, siendo este último un regalo para mi hermanito de tres años. El resto lo compré en diferentes ocasiones, y en general salieron de mi propio bolsillo. Las únicas excepciones son Así habló Zaratustra, que necesitaba para la universidad, y Cielo Rojo, que gané en un concurso en el blog Hojas Mágicas.


Mención especial al facsímil promocional con el primer capítulo de El Invierno del Mundo, de Ken Follett, y algunos de los marcadores que conseguí.

Entre los recuerdos de la Feria, conseguí un bonito estuche, un set de lápices pasta y una bolsita para llevar mis libros. La chapita era un regalo y venía con un folleto sobre Ecuador, el país invitado.




 

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