9 de mayo de 2013

Maze Runner: Correr o Morir, de James Dashner

Mis formas de conocer libros son bastante inusuales. En general, muchas personas llegan a ciertas novelas a través de recomendaciones, de reseñas o simplemente las vieron y les llamó la atención. Por supuesto que yo también me guío por estas cosas, pero este libro en específico pertenece a otro grupo.

Hace casi siete años descubrí un juego online que si bien parecía común y corriente en su primera entrega, desde la segunda en adelante consiguió atraparme a mí y a otros miles de fanáticos. He esperado pacientemente la salida de cada capítulo y me he enamorado de la historia; es por esto que busqué desesperadamente alguna novela, película o serie que fuese similar en temática. La respuesta a mi interrogante llegó en la forma de un post en el foro del creador, donde un usuario comentaba cierto libro que le recordaba constantemente al juego, entre otros que se nombraron después. 

Anoté todos esos libros en mi lista, y me he hecho con ellos de a poco. La trilogía The Maze Runner fue la última en llegar a mi estantería, y ayer, apenas terminé el primer libro y aprovechando que ya tenía planeas para salir, aproveché de comprar los dos siguientes. Como dato curioso, me gustan muchísimo más las portadas latinas que las originales y las españolas; creo que refleja más fielmente las sensaciones que expresa esta novela, y las ilustraciones, por otro lado, son sencillamente maravillosas.

Sinopsis
Al despertar dentro de un oscuro elevador en movimiento, lo único que Thomas logra recordar es su nombre. No sabe quién es. Tampoco hacia dónde va. Pero no está solo: cuando la caja llega a su destino, las puertas se abren y se ve rodeado por un grupo de jóvenes.
El Área. Un espacio abierto cercado por muros gigantescos. Al igual que Thomas, ninguno de ellos sabe cómo ha llegado allí. Ni por qué. De lo que están seguros es de que cada mañana las puertas de piedra del laberinto que los rodea se abren y por la noche, se cierran. Y que cada treinta días alguien nuevo es entregado por el elevador.
Un hecho altera de forma radical la rutina del lugar: llega una mujer, la primera enviada al Área. Y más sorprendente todavía es el mensaje que trae.

Opinión Personal
Considero un buen augurio cuando, pese a que ha pasado un tiempo, uno sigue pensando en el particular mundo que un autor lo ha introducido. Según mis planes para este día, tendría que haber tomado otra novela de menor extensión y pasar a la siguiente historia; sin embargo, heme aquí, atrapada en la historia de James Dashner. 

Nuestro protagonista, un muchacho de unos dieciséis años, se encuentra un día dentro de un oscuro elevador, sin noción del espacio y tiempo, y sin memoria. Lo único que recuerda claramente es su nombre: Thomas. Lo que encuentra fuera de esta caja metálica es un panorama desolador y esperanzador a partes iguales; se encuentra rodeado de jóvenes organizados a la perfección, cada uno con tareas, deberes y derechos, habitando en el Área, un recito inmensio rodeado de cuatro paredes altísimas. Lo desolador es que este lugar es el único seguro en medio de un inmenso laberinto, y que lo que se oculta en sus profundidades es una horda de monstruos extraños que se conocen como los Penitentes. A esto debemos sumarle las intrigas propias de las relaciones humanas y la confusión y miedo que produce lo increíble de la situación de los muchachos que habitan el Área.

Durante la primera mitad del libro, a la par que Thomas, conocemos un poco más allá de la superficie del estado de las cosas, cómo funciona todo dentro de este recinto y qué es lo que les espera a quienes se aventuran a abandonar la seguridad de sus cuatro paredes. Llegado un punto, cuando el lector siente que las cosas comienzan a tomar un buen rumbo y que todo podría seguir relativamente bien por un tiempo, el autor nos da una de tantas sorpresas: la llegada de una mujer, la única en el considerable grupo de hombres Habitantes del Área. Y con ella, llega un mensaje que los deja con el alma en el suelo. Desde este momento, sencillamente es una sorpresa tras otra, un ritmo ágil, tensión y acción desenfrenada.

La forma de narrar del autor es sencilla y directa, y no hace uso de la odiosa primera persona singular en tiempo presente que la literatura juvenil parece haber adoptado y que rara vez es soportable. Nos introducimos en la mente de Thomas: a través de sus ojos conocemos los horrores del Área y del Laberinto, y somos testigos de su crecimiento personal durante la novela. Otro de los grandes puntos fuertes es la jerga propia de los Habitantes, que consiste en palabras sin sentido como larcho, shank, shuck y garlopo, entre otras. Me parece una jugada muy ingeniosa de parte del señor Dashner, pues sin necesidad de caer en un uso excesivo de maldiciones, aporta toda la expresividad que éstas suponen y de paso evita perder credibilidad al incluir estas frases nacidas puramente del impulso, ahorrándonos ver otro mundo más donde todos tienen la lengua de un santo.

Los personajes son adolescentes desde unos doce años hasta los dieciocho, y se comportan en general con mayor madurez que la que uno esperaría de unos niños, sin embargo, es evidente que ante una situación excepcional se necesita madurar más deprisa para asegurar la supervivencia, y es que de eso se trata esta novela: de tratar de salir adelante en un medio donde todo parece estar en tu contra. Me gustaron las diferentes personalidades de los personajes y las grandes dosis de sarcasmo y humor negro.

Por otro lado, la historia es bastante cruda, más de lo que esperaba considerando cuál es el público objetivo. Los tintes de terror están presentes todo el tiempo, pero en mi humilde opinión, se intensifican mucho más en la segunda mitad, y hubo varios momentos en que tuve que hacer un alto para frenar la sensación de asco. Al finalizar supe que el escritor favorito de Dashner es Stephen King, por lo que me resultan claras sus influencias en términos de horror y de grotesco. El final, por último, es sencillamente impresionante, y este autor consiguió dejarme con una ensalada de emociones: terror absoluto, confusión, inquietud, tristeza, alegría, ansiedad, compasión, enojo.

Nos encontramos ante una gran novela y un gran comienzo de trilogía, puesto que lejos de resolver alguna de nuestras inquietudes, aumenta la cantidad de interrogantes revoloteando en nuestra cabeza y nos mueve a descifrar, sin éxito, los numerosos enigmas con que tropezamos. Apenas terminé, me sentí en la necesidad de conseguir los otros libros de la trilogía y saber que podría leerlos inmediatamente. Superó con creces mis expectativas y si alguien quiere saberlo, las similitudes con el juego son bastante vagas, pero estoy contenta de que me haya llevado ante una novela de tal calidad.

Sobre el autor
James Dashner nació el 26 de noviembre de 1972 en Georgia, Estados Unidos. Completó la carrera de Contador en la Brigham Young University, pero al recibirse, según sus propias palabras, “una fuerza intrínseca” lo llevó a dedicarse a la escritura, logrando, luego de varios intentos, la publicación y el éxito de la serie de Jimmy Fincher, con cuatro tomos que atrajeron a miles de lectores. Con ansias de dedicar su vida a la literatura juvenil, siguió escribiendo y actualmente su bibliografía incluye la exitosa saga The 13th Reality (2008-2012) y este nuevo desafío que tardó en ver la luz, pero tuvo resultados sorprendentes, The Maze Runner (2009-2012).
7 de mayo de 2013

Top Ten Tuesday #9


Se supone que hoy debería estar hablando sobre lecturas ligeras, esos libros que leemos sólo para pasar el rato y que en general nos ponen de buen humor. Me di cuenta de que no podría seguirle el juego al blog creador, como ya se me hace costumbre, cuando sólo pude pensar en Austenland, de Shannon Hale. Así que después de revisar varios posibles temas y ver qué podía hablar de cada uno, llegué a este, que me pareció increíblemente entretenido de escribir. Así pues, quedaría así:

Top Ten de confesiones lectoras

  1. Rara vez sigo recomendaciones, pues no me gusta perder el tiempo con algo que sé no voy a disfrutar. Las pocas que he seguido son de personas muy cercanas, de gente con gustos similares a los míos o autores y por el estilo de los que tenga muy buena opinión.
  2. No me molesta leer un libro a ciegas siempre y cuando lo escoja yo misma. Puedo tener conocimiento parcial o nulo sobre la novela, o guiarme por mis tripas, pero es una tarea que nadie puede hacer por mí.
  3. Trato de terminar cada novela que empiezo, por muy espantosa que me parezca. Es cierto que para el colegio dejé muchos libros a medias, pero si por voluntad propia comienzo a leer un libro, me gusta terminarlo pase lo que pase.
  4. Debo terminar el capítulo antes de poder cerrar el libro, de lo contrario tengo la sensación de quedarme a medias.
  5. Siempre cuento las páginas del libro y busco la mitad, y así voy evaluando mis avances con la lectura.
  6. Cuando termino un libro, debo dejar pasar al menos un día antes de volver a tomar otro. De esta forma tengo tiempo suficiente para abandonar el mundo anterior e introducirme en uno nuevo; algo así como mi regla de oro. Hice una excepción con The DUFF, porque no quería recordar la bazofia que leí por otro día más.
  7. Jamás se me pasaría por la cabeza rayar un libro. Lo máximo sería poner mi nombre en una de las primeras páginas en blanco, como hacía mi madre con mis libros cuando era pequeña, porque sinceramente no veo en eso nada de malo. Sin embargo, no me molesta que se ensucien o se doblen un poco: un libro trapeado es un libro querido.
  8. En general suelo dejar cosas dentro de los libros: marcadores, papeles, carteleras de cine, boletas, hojas con dibujos y similares. A veces los saco después de un tiempo, a veces se convierten en parte de mi historia con la novela.
  9. Me gusta planear mis próximas compras, aunque de todos modos siempre termino saliéndome de la lista de una u otra forma. 
  10. Planeo también dos o tres lecturas, y en general soy muy buena siguiendo estas listas. Pero deben ser pocas, porque de ser más, como en el famoso reto No acumules, ¡lee!, sentiría que estoy leyendo para el colegio y no por placer.
  11. Llevo un tiempo queriendo visitar la biblioteca de mi ciudad, y pese a que he tratado de hacer los planes pertinentes, al final no hago nada. Supongo que algo tiene que ver el hecho de que aún tengo bastante que leer sin pedir nada prestado, pero supongo que podría ir igual para conocer.
  12. Me gusta el olor de los libros. Tengo algunos que compré en una librería de un mall que tienen un particular aroma a canela.
  13. Siento cierta fascinación por los libros viejos, usados y de segunda mano; es como si aparte de la historia plasmada en sus páginas hubiese una no escrita, la del dueño y lector anterior. 
2 de mayo de 2013

Fotoreseña: Los Watson, de Jane Austen

Años anteriores, el Día del Libro era sinónimo de un acto en el colegio, algunas representaciones entretenidas y algunas actividades en las que sí participaba, como en las de creación literaria. Creo que recordaría si en la universidad, el año pasado, se hubiese hecho algo especial, dada la importancia que este día tiene para mí.

Este año estaba resuelta a ir a participar en alguna de las actividades que se realizaban por el Día del Libro. Finalmente, me decidí por La Noche de las Librerías en Providencia, y ahí, después de su entrenamiento, llegamos ambas. Estuve poco tiempo, principalmente porque mi hermana tenía colegio al día siguiente, pero puedo decir que ambas salimos contentas: ella compró algunos regalos muy bonitos de papelería en otras tiendas del Drugstore, y yo me fui con algunos libros nuevos que hace mucho deseaba leer.

Quería las Cartas de Jane Austen que Editorial d'Época editó hace un tiempo y que, felizmente, están por aquí; lamentablemente el precio era elevado para mi presupuesto, así que decidí dejarlo para otro momento. El consuelo por esta pequeña decepción llegó en la forma de Los Watson, de la misma autora, que sí era accesible para mi bolsillo y que no tenía idea que había llegado al país.

Editado por la Editorial Nórdica, Los Watson promete tanto un deleite tanto en la historia como en términos estéticos, pues es una edición preciosa y muy bien cuidada, ilustrada por Sara Morante. Pasemos a las fotografías.

La hermosa portada. Desde el principio me enamoré del estilo de dibujo de Sara Morante.



Así comienza esta historia, que promete mucho. Agrego que me gustan los toques rosados de las letras, como también puede verse en la fotografía anterior.

Las ilustraciones, todas con un estilo sencillo pero muy elegante, fresco y colorido, ocupan una página, dos o detalles tan bonitos como este.

Preciosa ilustración a dos páginas.

No creo que pase mucho tiempo antes de que lea este libro, pues cada vez que me acerco a mi estantería siento la urgencia de hojearlo un rato. Muy pronto volverán a saber de él por mi parte, y espero también, de las Cartas, si las consigo de una vez.

30 de abril de 2013

IMM #3

Personalmente, no soy partidaria de hacer entregas mensuales, simplemente porque hay meses en que no tengo dinero o me propongo gastar menos, y no hay adquisiciones nuevas. Los libros que voy a mostrarles llegaron a mis estanterías entre mediados de febrero y ayer mismo, y al verlos todos juntos, realmente me sorprende ver cuánto he comprado. Me faltó poner dos libros, uno que mi hermana se llevó al colegio y otro que simplemente olvidé era compra reciente, así que quedan para la próxima entrega.


Como invitado especial, mi tazón de la tienda Whittard, que descubrí en el Costanera Center y que me encantó. Me muero de ganas de comprar algún té y estrenarlo leyendo una buena novela.

Farenheit 451, de Ray Bradbury. Es uno de esos libros que siempre he querido leer, pero que nunca compraba. Al final, durante mis vacaciones en Villarrica, lo vi en una especie de feria de libros usados, y no dudé en llevármelo.

Hamlet, de William Shakespeare. De este autor, tan sólo he leído Romeo y Julieta, y ya era hora de que buscara alguna otra de sus obras. Lo compré en la misma feria en Villarrica, y como dato, el mismo día vi una representación teatral bastante curiosa, pero totalmente excelente.

Las Aventuras del Barón de Münchhausen, de Rudolf E. Raspe. Mi madre me comentó un día que había visto la película, y un tiempo después supe que había un libro. Tiene cara de ser una novela entretenida, así que espero leerla pronto.

La Solución Final, de Michael Chabon. Hay una muy buena razón para que yo quiera leer esta novela, y tiene que ver con mi admiración por Sherlock Holmes. Juraba que no estaba en el país, y cuando la encuentro de casualidad, la compré sin dudarlo.

2001, Una Odisea Espacial, de Arthur C. Clarke. Una de mis compras en La Noche de las Librerías en el Drugstore de Providencia por el Día del Libro, a la que creí que no alcanzaría a ir y pude de todas maneras. He tratado de introducirme al género de la ciencia ficción poco a poco, y ésta es una de sus novelas y autores más emblemáticos.

Los Guardianes de Ga'hoole: La Captura, de Kathryn Lasky. El primero de una serie bastante extensa, pero que me llama muchísimo la atención. Quería comprarlo hace bastante tiempo y cuando preguntaba por él, me decían que no lo tenían. Así que, cuando lo pillé en una librería en el momento menos esperado, me lo llevé sin dudarlo, porque quizás cuánto pasaría hasta que volviera a encontrarlo.

Los Watson, de Jane Austen. Otra de mis compras por el Día del Libro en el Drugstore. Hay una librería ahí que tiene una cantidad de libros atractivos y que no están en las librerías principales, que prefiero ir a darme una vuelta sólo cuando tengo dinero. Ese día quería ver Cartas de Jane Austen, que estaba, pero a un precio por sobre mi presupuesto; sin embargo, mi amor por la autora se vio igualmente satisfecho cuando me encontré este libro que quería hace ya bastante, con preciosas ilustraciones y que ni sabía que estaba por aquí.

North and South, de Elizabeth Gaskell. Mi primera compra en Bookdepository, y casi termina conmigo en un hospital mental. Cuento corto, pagué el noviciado: no tenía idea de los tiempos de entrega por aquí, y estaba preocupada de que llegara cuando estuviera alguien en mi casa, o de que no se demorara tres meses en llegar. Se demoró un mes, y cuando llegó, supe que la espera valió la pena. Es una edición muy suave, preciosa y espero leerlo pronto.

Lugares Comunes, de Christina Rossetti. Lo vi hace tiempo en una de mis librerías independientes favoritas, pero a pesar de que estaba muy barato, tenía dinero para un sólo libro y me llevé otro. Me quedé pensando bastante tiempo si seguiría ahí, y cuando volví deseosa de llevármelo, ahí estaba aún. Es muy finito, así que será de mis próximas lecturas.

La Ciudad está Triste, de Ramón Díaz Eterovic. ¡Por fin! Otra compra del Día del Libro, y una de las que más me alegró. Llevaba tanto tiempo buscándolo que en un momento creí que no lo encontraría jamás; entonces pregunto en una librería, y ahí estaba. Es el primero de la serie de Heredia, así que lo leeré muy pronto.

Nunca enamores a un forastero, de Ramón Díaz Eterovic. Preguntando por el primero de Heredia en una librería, me mostraron todos los que tenían del autor, que lamentablemente no eran muchos. Aprovechando, compré éste de inmediato.

El Ojo del Alma, de Ramón Díaz Eterovic. También de Heredia. Lo compré el mismo día que el anterior, y espero conseguir poco a poco la serie completa.

The Search for WondLa, de Tony DiTerlizzi. Uno de muchos libros que he conocido gracias a juegos de flash, de los que soy completamente adicta. Sé que parece una forma extraña de descubrir libros, pero me he encontrado así con varios tesoros. Llegó justamente ayer a mi hogar, cortesía de Bookdepository, y fue el premio acordado de un concurso que gané en el blog Spread my Wings. Qué puedo decir, a veces sí me resulta esto de los concursos.

VALIS, de Philip K. Dick. Una de sus novelas más importantes, y que conseguí en el Día del Libro. Lamentablemente sus libros no son tan fáciles de conseguir como me gustaría, así que cuando lo vi no dudé en llevármelo a casa.


Los marcadores que gentilmente me regaló Bookdepository junto con los libros, y el catálogo de la colección Penguin English Library que venía al interior de North and South, de la cual pronto me llegarán unos cuantos libros más.

Top Ten Tuesday #8


En este último tiempo me he acostumbrado a hacer listas con los libros que quiero leer, así que cuando voy a una librería con la intención de comprar y no sólo para mirar, trato de buscar alguno de ellos. Sin embargo, siempre hay algún otro libro que me llama la atención, y puede o no que termine comprándolo. A veces lo agrego a la lista y para otra ocasión, y otras veces, después de leer la sinopsis y sentir ese algo, decido que quiero llevármelo.


Top Ten de palabras/temas que instantáneamente hacen que quiera leer un libro

  1. Brutal, crudo, sangriento y similares. Una promesa de baño de sangre es apuesta segura para mí.
  2. Autor. Por supuesto, el autor de la novela siempre será una de las primeras cosas en las que me fije. Aunque si en la sinopsis se nombra a algún autor diferente, y él está dentro de mis favoritos, mi interés en dicho libro aumenta considerablemente.
  3. Cineasta. Que se compare su trabajo con el contenido de la novela, o que se informe que realizó una adaptación.
  4. Género. En general, siempre busco algún libro de mis géneros predilectos o de los que quisera probar.
  5. Personaje. Real o ficticio, que el personaje dentro del libro ya sea conocido y admirado, o simplemente me atraiga, influye mucho en una posible compra.
  6. Título. Tengo que sentir ese algo con el título y que se me quede dando vueltas en la cabeza. 
  7. Ambientación. Por supuesto que una ambientación interesante llama de inmediato mi atención.
  8. Mind Screw. Si me prometen un libro extraño, confuso, que me deje pensando qué rayos leí y no entienda mucho qué sucedió, lo compro y lo leo de inmediato. 
  9. Clásicos. Antiguos, modernos, populares, desconocidos, del género; como sea, llaman mi atención.
  10. Crítica. De lo que sea; si se queja de algo, allá voy yo.
  11. Combinación. Encontré una vez un libro que tenía un título intrigante, que prometía sangre y brutalidad por montones, que decía ser una mezcla de Quentin Tarantino y Stephen King, y que se trataba de un McGuffin y un asesino. De más está decir que lo compré de inmediato.
24 de abril de 2013

The DUFF, de Kody Keplinger

Me inscribí en un reto para motivar la lectura de libros en inglés a principios de este año, en el blog Luminous Words. Entonces, después de un tiempo, Hannah, la administradora, propone otro incentivo para leer en dicho idioma: una lectura conjunta. 

Lo admito, sigo sin entender bien lo que es una lectura conjunta, pero considerando que empecé en la blogósfera literaria recién el año pasado, creo que está bien. Viendo en los comentarios de la entrada de la propuesta de Hannah, noté que varios comentaban que el hecho de leer en inglés los tiraba para atrás y por eso no se sumaban al proyecto. No me considero una experta en el idioma, pero me manejo muy bien y por eso decidí aportar mi granito de arena y participar. 

Se llevaron a cabo las votaciones, y el libro que prefería, aunque tenía pinta de ser bastante cursi, no salió elegido. The DUFF no me llamaba en especial la atención, pero tenía cierta curiosidad por ver qué tal sería. Nunca se me cruzó la idea de comprar el libro para agregarlo a mi creciente biblioteca, y doy gracias por esa intuición que me alejó de malgastar mi dinero. 

Aunque la sinopsis ya destripa el libro entero, advierto que haré uso de muchos spoilers, y que voy a maldecir bastante en esta entrada.

Sinopsis
Con diecisiete años, Bianca Piper es cínica y leal, y no cree ser la más linda de sus amigas por mucho. También es demasiado inteligente para caer en los encantos del mujeriego y más guapo del colegio Wesley Rush. De hecho, Bianca lo odia. Y cuando él la apoda "la Duff", ella le tira su Coca-Cola en la cara. Pero las cosas no van tan geniales en su casa por el momento, y Bianca se siente desesperada por una distracción. Termina besando a Wesley. Peor aún, le gusta. Deseosa de escapar, Bianca comienza una secreta relación de enemigos-con-benenificios con él. Hasta que algo sale terriblemente mal. Resulta que Wesley no es tan malo escuchando, y su vida también está bastante jodida. Súbitamente Bianca se da cuenta con absoluto horror que está enamorándose de quien creía odiar más que a nadie.
Traducción propia.

Opinión Personal
Como contaba un par de Top Ten Tuesday's atrás, me gusta mucho leer en el gimnasio donde entrena mi hermana. Esta vez llevaba el libro casi terminado, y cuando leí las diecisiete páginas que me quedaban, saqué mi libreta, mi lápiz y empecé a escribir mis impresiones. En eso se me fueron dos horas, y escribí unas siete páginas. Iba a empezar la octava cuando mi hermana terminó y nos fuimos al Drugstore en Providencia, a una venta noctura por el Día del Libro.

Hubiese preferido leer la historia de la cerveza Duff que esto.
Lo primero que pensé con el título, y por muy ridículo que parezca, fue en la cerveza Duff que aparece en Los Simpsons. Después leí bien las letras de la portada y descubrí que era un acrónimo: Designated Ugly Fat Friend. Hay conductores designados, y ahora, al parecer, también una amiga gorda y fea designada en un grupo de adolescentes. 

Lo comencé el sábado mientras me iba al trabajo, y el domingo, que fue un día bastante flojo, aproveché las horas de ocio para leerlo en mi celular. Se lee muy rápido, lo admito sin ningún problema, pero aparte de eso, no le encontré nada bueno. Pero vayamos por partes. 

Una chiquilla de diecisiete años con una vida familiar bastante jodida, que no es capaz de ventilar sus problemas con sus amigas, una de las cuales conoce hace más de una década. La solución de Bianca es distraerse, y no encuentra nada mejor que besuquearse con Wesley, el puto del colegio. Según ella, mientras lo besa se siente como un ente enteramente físico, y se olvida de todos sus rollos. En resumidas cuentas, la experiencia le gusta pero se siente terrible. ¿Por qué? Porque lo odia con todo su ser, a él y a su estilo de vida.

Bianca Piper, políticamente activa, escéptica, dotada de un humor ácido, inteligente, cínica y en absoluto preocupada de qué piense el resto de ella. Suena bastante bien. Qué triste de que no sea así en verdad. Bianca es feminista, si no estoy mal, pero no nos la presentan como una persona feminista en verdad sería. Nos la presentan como un anti-femenista ve a una feminista: una mujer que fue herida en términos amorosos y que por esa razón se vuelve amargada y se adhiere a una tendencia feminista, al punto que odia las muestras de afecto. Y esa es, lejos, la mejor descripción de nuestra protagonista. 

Sus amigas, por otro lado, me parecieron bastante aceptables. Casey, una chiquilla tan alta que se siente una amazona, es muy perspicaz, tiene complejo de ayudar al mundo entero y conoce a Bianca al revés y al derecho. Jessica, por otro lado, es la típica imagen de la rubia bien dotada pero tonta como puerta, y aún así, me parece mucho más pilla que Bianca. Cuando comienza la historia, las tres están teniendo una noche de amigas en el Nest, el bar lounge adolescente más popular de Hamilton, y donde prácticamente todo Hamilton High, su colegio, se ha ridiculizado al punto de volver a casa sin dignidad. Entre ellas Casey y Jessica, que les gusta bailar en la pista, atrayendo las miradas de los hombres, mientras Bianca espera y conversa con el barman, que es el típico amigo adulto súper sabio. Ahí es donde llega el típico tipo popular, rico, con la pinta de un dios griego, y que hace suspirar al 99% de las mujeres del colegio. Se sienta tranquilamente junto a Bianca, trata de conversar, y como no le resulta, le cuenta la verdad: le dice que ella es la Duff, la amiga fea, y que siendo simpático con ella aumenta sus posibilidades de acostarse con Casey o Jessica, porque aparentemente las mujeres se sienten excitadas de que alguien sea amable con sus amigas. Su reacción es tirarle la Coca-Cola que estaba bebiendo en la cara y largarse lo más rápido posible. Hasta ese momento, todo bien; es lo que cualquier mujer que se respete como tal hubiese hecho.

Pero entonces las cosas en su casa comienzan a preocuparla. Su padre, un alcohólico rehabilitado. Su madre, una mujer bastante infantil con complejo de modelo europea que se la pasa viajando. ¿El problema? La ausencia de su madre, y el hecho de que no vean que es mejor un divorcio. Bianca se preocupa por su padre, y el miedo de que recaiga en el alcoholismo la vuelve loca de tal manera, que cuando vuelve al Nest y Wesley se le acerca, una vez más tratando de llevarse a la cama a una de sus amigas porque, jote y todo, se supone que ellas tienen que perseguirlo, ella se da vuelta y lo besa. Cuando, pasada la impresión inicial, Wesley pretende llevar las cosas a otro nivel y le toca un seno, le da una bofetada y se manda cambiar. Ese, señoras y señores, fue el principio del fin de mi experiencia con este libro, porque de verdad, fue una actitud muy estúpida. ¿Qué estaba esperando del jote número uno? ¿Que se arrodillara y le recitara poesía?

Pero aún así, le gusta. Le encanta esa sensación de ser un ente puramente físico, desconectar su cerebro y alejarse de sus problemas. Su madre, que no entiende que hay cosas que es mejor resolver en persona, manda los papeles del divorcio firmados y su padre arma un escándalo mientras no está. Pero como esto  es una historia adolescente en el colegio, Bianca debe escribir un ensayo con Wesley, y como siente que va a explotar, no encuentra nada más inteligente que tener sexo con él, porque bueno, el fin justifica los medios. Así comienza esta especial relación de enemigos-con-beneficios entre ambos, que es directamente proporcional a la cantidad de mierda que joda la vida de Bianca. ¿Viene su ex-novio, el hombre que le rompió el corazón? Sexo. ¿Su padre vuelve a beber? Sexo. ¿Vuelve su madre? Sexo. Y su padre, por otro lado, es un caso muy particular, porque aparte de decirle el típico apodo de abejita a su hija y repetirlo como malo de la cabeza, acepta sin chistar todas las excusas mediocres de las que se sirve Bianca para ir a revolcarse con el tipo que más odia en el mundo. 

¿A nadie más le resulta increíble que todos crean que es normal un colegio lleno de ninfómanos?

Ahí es donde uno se cuestiona su inteligencia. Bianca, que se quejaba de que Wesley fuera un puto, que prácticamente todas las mujeres lo desearan y se imaginaba que debía ser un caldo de Enfermedades de Transmisión Sexual, no duda un segundo en tirársele encima. Si se hubiese acostado con cualquier otro hombre, hubiese comenzado a consumir droga, o incluso se hubiese conseguido una dominatrix, no me habría parecido tan terrible. Pero es lo suficientemente hipócrita para acostarse con él, creerse superior pese a usarlo como un trapo sucio, y aún permitirse soñar en Toby Tucker, compañero de una de sus clases, y por el que suspira desde hace tres años. 

Nos muestran, aún desde antes de comenzar a revolcarse, a Wesley como el súper hot pero con sentimientos, porque le pregunta constantemente a Bianca si está bien. Después la insulta de frente, llamándola Duffy, porque ya cumplió su parte de chequear si su sex partner tiene algún rollo. Luego, mientras más se encuentran, comienzan a hablar más de sus problemas y parece que la vida de él tampoco es tan maravillosa: sí, vive en una pseudo-mansión, tiene muchísimo dinero y más sexo que en una película porno, pero está solo, tiene un sólo amigo verdadero y se ve alejado de su hermana. Porque un pasado/presente trágico no podía faltar para enamorarse de nuestro héroe romántico. 

"Hey, baby. How you doin'"
Hasta que los problemas de Bianca con su familia, la reaparición de su ex-novio, el que le rompió el corazón, con su prometida y los rollos que sus aventuras provocan en su amistad con Casey y Jessica llegan a un límite: una noche, después de que su padre la golpea y Wesley, que estaba ahí, por supuesto la defiende y se la lleva para protegerla, y como no, tener más sexo, descubre que se enamoró de él y lo deja. Por lo menos tiene la decencia de contarle a sus amigas qué mierda estuvo haciendo por alrededor de un mes y luego decide seguir con su vida. Hasta que llega el típico y tan necesario triángulo amoroso, cuando Toby Tucker muestra interés en ella y comienzan a salir. Para mí él es una cruza entre el aspecto de Bad Luck Brian, y la personalidad de Fluttershy, de My Little Pony. La historia de amor no me la trago en absoluto: es la típica historia del tipo malo que cambia por amor a la tipa buena, en este caso el mujeriego que cambia por la común y corriente. Este tipo de historias, sobre mujeriegos y adictos al sexo, me parece mejor representada en películas y similares del tipo de Alfie, con Jude Law. Esa es una buena historia, y el final es realista. Lástima que no pueda decir lo mismo de este libro.

Y comienza la comparación, sin venir a cuento, con clásicos, porque un libro juvenil necesita de eso para ser bueno. Comparan la historia con The Scarlet Letter y Wuthering Heights. No hay necesidad de hacer eso, porque un libro como éste jamás se parecerá a un clásico, antiguo o moderno, y tampoco pasará a la historia. Hay maravillosa literatura de todo tipo que, a diferencia de este, tiene ese tono desenfadado y que trata el sexo, pero para sazonar la historia, no basar un LIBRO ENTERO en ello. Al parecer, la autora considera revolucionario escribir literatura juvenil con sexo gratuito, porque otro de sus libros, Shut Out, es básicamente la reescritura de otra historia y trata sobre una huelga de sexo. ¿No sabe que hay millones de otras historias subidas de tono para adolescentes en internet y gratis? ¿Qué tiene de especial? Su forma de narrar, por otro lado, tiene bastantes errores de principiante. Regla número uno del escritor, y como aspirante a escritora por supuesto la conozco: 

SHOW, NOT TELL
Muestra, no Cuentes

El lector no es estúpido. No necesitamos frases del tipo

-¿Qué quieres? - exigí, sin molestarme en ser educada.
-¿No eras del tipo amable? - preguntó Wesley sarcásticamente.

para entender de qué va la cosa. Es mil veces preferible abusar del "dijo", pero dejar al lector inferir sobre el estado de ánimo o la actitud del personaje. Y así es en todo el libro, y sinceramente me sacó de quicio. Eso dejando de lado los numerosos clichés, por supuesto.

En resumen, y para no extenderme más, el libro es un bodrio total. Por supuesto, siempre hay gente a la que le va encantar y lo encuentre atrevido, aún cuando hay fanfics por ahí más atrevidos y mejor escritos que esta mierda, pero esa es su opinión. De verdad quería que al menos pasara sin pena ni gloria, pero resulta que ahora se instala como el peor que he leído en el año. Si hasta en eso pretende ser especial. Me queda una sola moraleja en todo esto, y es jamás volver a tomar un libro que no me convenza por lo menos un 70%. Lamento muchísimo esta reseña, que peca de poco seria, pero es que, sinceramente un libro no me había enojado tanto desde hace bastante tiempo.

Sobre la autora
Kody nació y se crió en la zona rural de Kentucky occidental, donde asistió a la escuela secundaria y comenzó a escribir sus primeras piezas de largo de ficción. Escribió el mantillo durante su último año en la Escuela Secundaria del Condado de McLean.
Kody ahora vive en Nueva York y sus novelas son The Duff (2010), Shut Out (2011) y A Midsummer's Nightmare (2012). 
23 de abril de 2013

Top Ten Tuesday #7


En general he respetado pocos de los temas del día, y he buscado en los anteriores o agregado alguno de mi cosecha. El que propone hoy el blog creador me parece bastante entretenido, así que aquí va. De todas maneras, como ya saben que no respeto las reglas, que no les sorprenda si salen más de diez.

Top Ten de libros que creí que me gustarían más/menos


Más
  1. Cielo Rojo, de David Lozano Garbala. Es un libro entretenido, sí, pero me esperaba menos cursilería y más intriga. Igual quiero pensar que es su peor libro, y probar otros.
  2. La Ciudad de las Bestias, de Isabel Allende. Lectura de colegio, y fui la única del curso que aborreció este libro completamente. Pienso probar más de la autora, quizás simplemente no era un buen momento.
  3. Fantastic Mr. Fox, de Roald Dahl. Otro lectura de colegio. Lo leíamos tantas veces, y me parecía tan absurdo, que de verdad sufría. Aún así, es uno de los que espero que ahora que soy mayor me gusten mucho más. Como dato, el título en español, El Superzorro, me parecía y me sigue pareciendo completamente ridículo.
  4. The Duff, de Kody Keplinger. Técnicamente me faltan aún unas páginas para terminarlo, pero aunque fuera puro oro al final, la verdad es que no compensaría todo lo que me ha sacado de quicio. Me parece un bodrio de espantosas proporciones, y cada vez que vea el nombre de la autora en algún libro huiré como de la peste, al contrario de los tres anteriores de esta lista, que me parece tienen más que ofrecer.

Menos
  1. Causa Justa, de John Grisham. Regalo de Navidad de mi mejor amiga. Al principio me costó engancharme en la historia, pero llegado un punto no pude para de leer. Definitivamente voy a probar más libros del autor.
  2. Anna and the French Kiss, de Stephanie Perkins. Que se lee como un fanfic y no es muy maduro, lo admito, pero con la temática creí que lo odiaría, y me gustó bastante, al punto que tengo muchas ganas de leer sus libros compañeros.
  3. Austenland, de Shannon Hale. Por esos tiempos no me gustaba Jane Austen, así que no sé cómo se me ocurrió leer un libro sobre una fanática de su obra. Aún así, fue tan entretenido y tan fresco, que me encantó.
  4. True Grit, de Charles Portis. Sinceramente creí que me gustaría, pero no que entraría a mis lecturas favoritas y me enamoraría de la historia. El autor tiene tan poquitos libros, que ya me decidí a leerlos todos.
  5. Sentido y Senbilidad, de Jane Austen. Fue el primer libro suyo que leí, y lo hice para probarme a mí misma que no tenía nada de especial. Y entonces, sin poder evitarlo, me enamoré de la autora.
  6. Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Lectura del colegio, difícil al principio, pero de las más acertadas que han puesto en mucho tiempo. Sencillamente es maravilloso, y estoy deseando releerlo.
  7. La Sangre y la Esperanza, de Nicomedes Guzmán. La temática no es de mis predilectas, pero es una lectura ágil, cargada de un profundo mensaje y de crítica, y me encantó absolutamente.

 

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