24 de febrero de 2013

Cielo Rojo, de David Lozano Garbala

Imagino que alguien recordará los vale otro en los palitos de los helados, y la terrible decepción que suponía no dar nunca con él. Creo haberlo encontrado apenas un par de veces; por lo tanto, estoy acostumbrada a no salir victoriosa ni en las rifas escolares. Grande fue mi sorpresa cuando Gustavo, del blog Hojas Mágicas, me contactó por correo y me dijo que era la flamante ganadora del sorteo de un ejemplar de Cielo Rojo, de David Lozano Garbala. Me quedé en blanco, y después del shock inicial, recordé aquel concurso en que me había anotado, y que había olvidado por completo hasta ese preciso instante.

Fui a buscar mi premio con un día de retraso, porque vi el correo muy tarde – lo que, como consecuencia, me dejó la costumbre de revisarlo religiosamente todos los días – y cuando tuve el paquete en mis manos, sentí una alegría muy especial, quizás más por el hecho mismo de ganar que por el premio en sí. Antes del sorteo no era consciente de la existencia ni de este libro ni del autor, y no fue sino hasta que un ejemplar llegó tan inesperadamente a mis manos que me senté con calma y leí la sinopsis en la contraportada.

Sinopsis
Un estudiante de periodismo en busca de una historia que contar.
Un festival de música en recuerdo de las víctimas de Chernóbil.
Un bosque como escenario de un rastro de muertes.
Un amor interrumpido.

2004. El Club del Trueno se reúne por última vez. Nikolái y Ekaterina se marchan de Ucrania con sus padres. Dimitri, sin embargo, se queda en el país. Antes de despedirse, se reparten una matrioska con la promesa de volver a juntarla antes de diez años; de lo contrario, una maldición caerá sobre ellos.

Opinión Personal
Creo que probar a un nuevo autor es como un salto de fe. No se sabe qué aparecerá en el agujero del papel, y si este salto nos llevará a un lugar seguro o al más terrible abismo. Así comencé este libro. Estaba decidida a hacerle un espacio en mi corazón por el valor sentimental que supone para mí, independiente de la impresión que me dejara tras la lectura. Y aunque muchas veces estuve tentada de tirarlo por la ventana, creo que es una novela que merece la pena. 


Los únicos tres miembros del Club del Trueno son tres chiquillos de catorce años, Nikolái, Ekaterina y Dimitri, y los conocemos mientras celebran su última reunión en uno de sus lugares favoritos. Los dos primeros se marchan de Ucrania con sus respectivas familias en busca de mejores oportunidades, por lo que se reparten una muñeca rusa, una matrioska, prometiéndose mantener la amistad y volver a reunirse antes de diez años, sino serán víctimas de una maldición. De un hecho tan simpático como la reunión de unos niños surge una catástrofe: el incendio del bosque donde el Club se reunía y del pueblo de Korostik, y de la muerte de todos sus habitantes, incluyendo a Dimitri. Entonces nos transportamos siete años después a España, donde Nikolái, ahora un estudiante de periodismo, recuerda la muerte de la su amigo y decide volver a Ucrania.

La historia tiene en general un ritmo muy fluido, con una narración atrayente y una historia que atrapa desde el principio, contada a través de diferentes personajes. Tiene, además, algo de interactiva puesto que podemos investigar de la misma forma que el protagonista, podemos escuchar la música y ver cosas más allá del libro con nuestros propios ojos. Y entonces, están los puntos negativos, que lamentablemente fueron bastantes y casi me hicieron abandonar el libro más de una vez. El primero, fue Ekaterina, y es que, sencillamente, es perfecta y es más que evidente la relación que tuvo con sus dos amigos, que tuvo con Nikolái cuando se reencontraron y en el resto del libro, son evidentes las pasiones que despierta y Nikolái, por su parte, hasta en los momentos más serios se pasa admirando su increíble belleza, inteligencia, valor y demás cualidades: en resumen, la pone en un pedestal, y me resultó imposible no odiarla. Los personajes femeninos secundarios, aunque pocos, me parecieron mucho más atractivos y desarrollados.

El segundo gran contra fue la previsibilidad, porque de verdad, al avanzar unas veinte o treinta páginas, comencé a descubrir el final, y a medida que avanzaba todo se me hacía más obvio. Creo no haber leído nada que se descubriera tan rápido, y literatura juvenil o no, el truco de un libro es que siempre te pille por sorpresa. Y logró sorprenderme, pero no tanto como hubiese querido.

Los últimos puntos negativos son: primero, el hecho de que nombra en exceso demasiadas marcas. No sé si al autor le pagarán algún tanto o son para dar agilidad a la lectura, pero creo que hay un límite. Segundo, los buenos muy buenos, y los malos muy malos; a mí me gusta ver personajes más profundos que eso. Tercero, la investigación se me hacía un poco irreal, porque internet podrá ser una gran fuente de información, pero no lo tiene todo. Y finalmente, algunos detalles y escenas que se me antojaron absurdos, como por ejemplo cuando Nikolái escucha música triste porque está melancólico, cierta escena con una canción, un baile y un teléfono, y el mismo tema de la maldición, que siempre me pareció ridículo y que en efecto no influye en absoluto en la trama.

El libro me gustó muchísimo, a pesar de todas sus trabas. Me alegro de haber respirado profundo y haber seguido adelante, porque hacia el final la acción es trepidante y simplemente no pude soltar el libro hasta terminarlo, e incluso solté algunas lágrimas con algunas escenas especialmente emotivas. A excepción de Ekaterina, todos los personajes me agradaron mucho, especialmente Motulyak, Natalia, Irina e incluso Volkov. Resumiendo, es una lectura muy entretenida, ligera, llena de misterios, secretos, una gran conspiración y la forma en que involucra al lector en la historia, y que me hizo pasar, a fin de cuentas, un muy buen rato. Me dejó con ganas de ver qué más tiene para ofrecer el autor.

Sobre el autor
Autor español de literatura juvenil, creador de la exitosa trilogía La Puerta Oscura y ganador del XXVIII Premio de Literatura Juvenil Gran Angular de la Fundación SM con la novela Donde surgen las sombras (2006). David Lozano nació en Zaragoza en 1974. Es licenciado en Derecho y tiene estudios de Filología Hispánica. Durante un tiempo ejerció como abogado, aunque dejó el mundo de las Leyes a un lado para ser profesor de bachiller en su ciudad natal y escritor. 

3 comentarios:

Flashia dijo...

El libro me estaba atrayendo bastante hasta que dijiste que desde las primeras páginas pudiste descubrir el final, yo adoro los buenos finales y si me los espero pufff, eso sí, lo de que al final el ritmo es bueno pues me gusta.

¡Un beso!

Ulises dijo...

Creo que de todas maneras vale la pena, aunque te comprendo totalmente con lo de los finales, porque un final sorprendente se recuerda para siempre. Pero en fin, dentro de todo es un libro muy entretenido, así que un desperdicio de tiempo no es, en absoluto :)

Muchas gracias por comentar, y un beso :D

Carmen dijo...

Ese maniqueísmo de buenos y malos y el que se vislumbre el final casi desde el principio hacen que descarte la novela. Gracias por la esclarecedora reseña!
Besos,

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