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5 de julio de 2013

Great Expectations (2012)


Apenas llevaba unos cuatro meses escribiendo en este blog y unas escuálidas nueve entradas publicadas cuando finalicé con la lectura de Grandes Esperanzas de Charles Dickens y, sin perder tiempo, me preparaba para compartir mi opinión sobre esta increíble historia. Si bien he conocido a Dickens de toda la vida, no fue sino hasta el año pasado cuando me animé a probar suerte con su obra; por lo mismo, le tengo un cariño inmenso a este libro.

Mi primera adaptación fue la miniserie de 2011 y la vi un poco después de terminar la novela. Por el momento me limitaré a decir que la experiencia fue fatal, por lo que saber de esta película supuso un fugaz rayo de esperanza después de semejante decepción. Esperé con toda la paciencia del mundo que llegara a los cines por aquí, pero pese a la confianza que tenía en la fama del director y varios de los actores, eso jamás pasó. La vi hace poco menos de dos semanas, y a pesar de la incomodidad, disfruté mucho de ella y terminé con la sensación de haber aprovechado bien mi tiempo.

Sinopsis
El joven huérfano Pip tiene la oportunidad de superar sus humildes orígenes gracias a un benefactor misterioso. Habiéndose trasladado como caballero a un Londres dominado por las estratificaciones sociales, Pip hará uso de su nueva posición para lograr a la bella Estella, una heredera consentida a quien ama desde la infancia. Sin embargo, la estremecedora verdad oculta tras la gran fortuna desencadenará consecuencias devastadoras para todo cuanto Pip aprecia.

Opinión Personal
Creo que es totalmente imprescindible conectar con los personajes al ver una película, y, cuando se trata de una adaptación, sentir además que evocan las mismas emociones que sus homólogos literarios. Independiente del curso de la historia, era esto precisamente lo que más esperaba de esta en particular, y he de decir que no me ha desilusionado en absoluto. Es probable que no logre destacar y pasar a la historia, pero en mi humilde opinión tiene varios puntos fuertes que permiten disfrutar de esta historia.


La trama se mantiene, en general, bastante fiel a la novela, aunque debido a que cuenta con un tiempo en pantalla bastante más reducido para desenvolverse, el ritmo es bastante rápido y hay algunos sucesos que pueden parecer un poco apresurados. Un gran punto a favor es que repasa algunas ramas y detalles del original que se han dejado fuera por uno u otro motivo en adaptaciones anteriores, como el personaje de Biddy y su influencia en la historia. Gracias a la magnífica elección de actores, logré sentir la misma conexión por los personajes de la película que por los de la novela, sin exagerar cualidades o defectos de alguno de ellos, desde la bondad infinita y desinteresada de Joe hasta el esnobismo de Pip. El único pero en este punto es cierta tendencia a mostrarnos una que se encuentra en constante lucha con aquellas formas con que ha sido criada y que ha adoptado para su vida futura, cuando en la novela no me pareció percibir ni un asomo de duda. Esto también está presente en la miniserie de 2011, e imagino que la razón es simplemente reforzar la parte romántica.

Contando con excelente ambientación y cinematografía, además de un agradable soundtrack, es una adaptación que pese a tener el tiempo contado logra llegar hasta lo más profundo y conmover, y admito que en ciertos momentos mi lado más sensible me impidió contener las lágrimas. Conserva aquel tono melancólico y refleja muy bien la complejidad de una historia que, a pesar de su antigüedad, se mantiene totalmente relevante. Además, debo darle puntos extra por la ambigüedad del final.


Título Original: Great Expectations
Director: Mike Newell
País: Reino Unido
Año: 2012
Guión: David Nicholls
Basado en: Grandes Esperanzas, de Charles Dickens
Reparto: Jeremy Irvine, Holliday Grainger, Ralph Fiennes, Helena Bonham Carter, Jason Flemyng, Robbie Coltraine
28 de enero de 2013

Django Unchained

Siempre he tenido a Quentin Tarantino como en un pedestal. La primera vez que vi una de sus películas tenía unos ocho o nueve años, y cuando le conté a unos compañeros de curso en el colegio lo que había visto mientras pasábamos las páginas de una revista de cine que estábamos recortando, vi unos cuantos pares de ojos posados en mí con extrañeza, seguido de un silencio incómodo.

Cuando vi Inglourious Basterds hace unos años, subió al primer puesto de películas favoritas de todos los tiempos más rápido que un globo de helio, y aunque he visto muchas películas que me han encantado en los años siguientes, no la han sacado de lugar. Es, por lo tanto, comprensible que estuviese esperando con ansias la nueva película de este reconocido director.

Lo planeamos todo con mi padre sin decirle una palabra a mi hermana. Tuvimos nuestra salida padre e hijas habitual, comimos en un restaurant de comida rápida y conversamos mientras mi hermana aprovechaba un regalo que mi padre le ofreció, quizás como una forma de decir por adelantado que no íbamos a tomar en cuenta su opinión. Así pues, cuando se acercó la hora de la función que habíamos planeado ver, compramos entradas para Django Unchained.

¿Cómo lo pasó mi hermana? Podría decirse que la mayoría de la función fue pirata, porque no creo que tuviera los dos ojos al descubierto. Sí, noté que disfrutó en algunas partes, pero se nota que no se acostumbró de pequeña a que papá le mostrara cosas de hombre, y ella sólo se quedó con los dibujos animados.

Sinopsis
Situada en el sur, dos años antes de la Guerra Civil, la historia se centra en Django, un esclavo cuya brutal historia con sus antiguos propietarios lo lleva cara a cara con el caza-recompensas nacido en Alemania, Dr. King Schultz. Schultz sigue el rastro de los hermanos asesinos Brittle, y sólo Django puede llevarlo a su recompensa. El poco ortodoxo Schultz, adquiere a Django con la promesa de liberarlo de la captura de los Brittles – muerto o vivo. El éxito hace que Schultz libere a Django, aunque ambos deciden no ir por caminos separados. En vez de eso, Schultz busca a los criminales más buscados del sur, con Django a su lado. Perfeccionando sus habilidades vitales de caza, Django permanece concentrado en un objetivo: encontrar y rescatar a Broomhilda, la esposa que perdió durante la trata de esclavos tiempo atrás.

Opinión Personal
Quien haya visto alguna película de Tarantino sabrá de sobra que una de sus primeras características como cineasta es su uso sin tapujos de la violencia y la sangre. Iba preparada, por supuesto, pero no para lo que me iba a encontrar. Porque si este señor hizo películas sanguinarias antes, Django las supera a todas sin siquiera cansarse.

La historia de un esclavo negro que busca su venganza me pareció increíblemente atractiva; el tema de la venganza siempre me ha interesado mucho, por diversos motivos. No sin una buena dosis de humor, entre negro y absurdo debo decir, la historia comienza con la violenta liberación de Django y el inicio de sus relaciones con Dr. King Schultz, un caza-recompensas bastante peculiar, interpretado por el genial Christoph Waltz, que es uno de mis actores favoritos en todo el universo y objeto de mi más fiel adoración.

El camino que ambos recorren los lleva desde el asombro de la gente, que jamás han visto un negro a caballo, pasando por la increíble rapidez con las balas de Schultz y su insólita manera de salir de las situaciones más peligrosas valiéndose de su nacionalidad y de las palabras. Django, que ha sido maltratado de las maneras más crueles imaginables, y no sólo de forma directa, encuentra el gusto en este asunto de matar blancos, y además ser pagado por ello, por lo que se une a Schultz en su trabajo y se convierte en un ágil pistolero y caza-recompensas negro.

La película en general, como ya es costumbre de Tarantino, es multipolar. Con esto quiero decir que en un segundo uno está riendo con alguna escena hilarante, y al siguiente está al borde del asiento en medio de un tiroteo sumamente gráfico y cargado de acción. El último cuarto está sin duda cargado de mucha más acción, y de una brutalidad a otra llegamos a un final que me resultó simplemente genial. En varias escenas el corazón me saltó de la impresión, y en otra lo tenía retorciéndose en su lugar, y agradezco que las salas deban siempre estar oscuras, porque así nadie reparó en mi expresión de ataque cardíaco.

En resumen, no pude haber salido más contenta, más llena de adrenalina y satisfecha de haber pasado dos horas y tanto en algo que disfruté como nunca. Me encariñé de manera especial con Dr. King Schultz, porque es un personaje curioso, como los que siempre suelen gustarme, y porque creo que el hecho de que Christoph Waltz lo interprete de por sí gana todos los puntos habidos y por haber. El resto de los actores me parecieron igualmente brillantes, pero en este aspecto voy a permitirme ser completamente subjetiva.

Destaco también la banda sonora, porque la música es sencillamente estupenda, contando con canciones de diferentes estilos musicales y altas dosis de Ennio Morricone. Sin duda ha pasado a mi ranking personal de películas favoritas, a la par de Inglourious Basterds (si alguien se pregunta cuál es el segundo lugar, me atrevería a decir que es True Grit) y se la recomiendo a cualquiera que, a diferencia de mi hermana y me vengo a enterar recién hoy, no tenga fobia a la sangre. La próxima vez creo que me sacrificaré y dejaré que ella escoja la película.
23 de noviembre de 2012

Hugo

Hace una semana, exactamente, ya había leído y reseñado La Invención de Hugo Cabret. Dejé bien en claro que conocí el libro por la película de Scorsese, Hugo, y que si bien no la había visto ni me había llamado mucho la atención, había picado mi curiosidad lo suficiente para motivarme a comprarlo.

Ahora bien, inmediatamente después de leer la novela, me dispuse a ver la película. Y aquí entra la famosa Ley de Murphy, que muchos de ustedes ya conocerán a estas alturas de la vida, y que dice, en resumidas cuentas, así:

Todo lo que puede salir mal, saldrá mal.

¿Qué tiene que ver esto con la película? Simplemente en que la Ley de Murphy se paró frente a mí, y sin previo aviso, me abofeteó con todo lo que tenía. Porque estuve jueves, el día que terminé el libro, buscando la película, y cuando la encontré y descargué, proceso que duró unas dos o tres horas, estaba doblada en que se yo qué idioma. El viernes seguí buscando y cuando me aburrí traté de verla en Cuevana, y cuando se me ocurre cerrar el Mac un momento, me aparece una ventanita diciendo que la carga se interrumpió y no pude sacarlo. El día siguiente volví a intentarlo, y pasé unas tres horas tratando de cargar la película en Cuevana, y sólo logré ver la mitad; hubiera seguido de no ser porque tuve que cerrar el Mac para comer con mi familia, y la ventanita volvió para vengarse. Traté de descargarla y cuando me dio sueño volví a cerrar el Mac, y el archivo quedó incompleto. Al final el domingo, después de la tercera vez tratando de verla en Cuevana y que no funcionó, logré descargarla y me amanecí terminando de verla. 
Si me hubiera interesado menos, hubiese tirado la toalla al segundo intento. Pero tenía unas ganas locas de ver cómo había resultado esta adaptación, así que armé de toda la paciencia del mundo y cuando terminé de ver Hugo, sentí que todo valió la pena. 

Sinopsis
Cuenta la historia de un niño huérfano que vive una vida secreta entre las paredes de una estación de trenes de París. Cuando Hugo se encuentra con una máquina rota, una excéntrica niña y el frío y reservado hombre encargado de una juguetería, se ve envuelto en una aventura mágica y misteriosa que puede poner en riesgo todos sus secretos.

Opinión Personal
Brian Selznick, el autor del libro en que está basada, calificó la película como lo más hermoso que jamás haya visto. Y yo, después de lograr verla, no puedo menos que coincidir con su opinión.

Es, en rasgos generales, bastante fiel al libro, pero quien lo ha leído nota enseguida los cambios efectuados a ciertos personajes y situaciones. Me considero en general una persona abierta de mente en lo referente a las adaptaciones, aunque admito que en un principio sentí el cambio innecesario. A medida que avanzaba, me di cuenta que en lugar de debilitar a los personajes, sólo los fortalecía. Es así como Hugo logra mantener la esencia de la novela, y aún así tener encanto propio.

Se cuidaron todos los detalles, incluso los más pequeños, de tal modo que es posible sentir como si nos encontrásemos en París, en la misma estación que Hugo, corriendo entre la multitud, dentro de las paredes, viendo al autómata con nuestros propios ojos. El vestuario y escenografía, la selección musical, los juegos de luces, la cinematografía y el excelente reparto; todo es de la más alta calidad. Pero lo más importante, en mi humilde opinión, no reside allí, puesto que tiene ese algo que nos conmueve hasta las lágrimas y nos deja esa sensación de alegría en el pecho. Y esto debe de ser lo que Scorsese quería transmitir, puesto que él mismo, como cinéfilo, nos muestra a través de la película una breve visión de sus inicios e historia, y cómo estas películas antiguas triunfaron no por sus efectos especiales, sino porque tenían algo que no podía comprarse: tenían corazón.

Reí, lloré lágrimas de cocodrilo, y me dejé impresionar por una historia que se siente real, cercana, y es increíblemente emotiva. Soy incapaz de quedarme con un sólo personaje, porque me enamoré de todos y cada uno de ellos. Cuando finalizó la reproducción, no pude menos que pensar que las molestias extra no eran más que para convencerme de que estaba a punto de ver algo extra especial.

Por último, mis recomendaciones: si van a verla online, Cuevana es una pésima opción. Y el trailer muestra prácticamente cada detalle importante en la trama, así que sugiero que lo pasen por alto. 
 

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